WoW Crónicas II – El Consejo de la sombra

Mientras Blackhand redoblaba la ofensiva contra los draenei, el Consejo de la Sombra iba tomando forma. Gul’dan empezó reclutando a los primeros brujos Shadowmoon, incluido a Teron’gor, pero sus propuestas pronto sedujeron a orcos de otros clanes. Los seguidores de Gul’dan hicieron voto de secreto y juraron no revelar la existencia del Consejo de la Sombra o su propósito a nadie.

La orden secreta de Gul’dan no solo incluía a orcos, sino que el brujo también buscó a individuos de gran poder por todo Draenor. Dos de los más destacados fueron sin duda Garona y Cho’gall.

Garona provenía del clan Bladewind. Su padre era un gran guerrero orco y su madre una prisionera draenei. Garona no fue la primera mestiza nacida en el seno del clan, pero sí una de las pocas en sobrevivir a la infancia. Los años de maltrato convirtieron a Garona en una feroz luchadora que se caracterizaba, además de por su fuerza física natural, por una inteligencia destacable y un sorprendente don de lenguas. Aprendió el idioma de los draenei hablando con los prisioneros de los Bladewind, y su clan la empleaba a menudo como intérprete.

Cuando el principal asentamiento de los Bladewind cayó ante la furia de los draenei, Garona huyó hacia la espesura de Terokkar solo para encontrarse con el Consejo de la Sombra en su camino hacia el este. Algunos de los brujos veían a Garona como una anomalía, pero Gul’dan supo apreciar su potencial de inmediato.

Gul’dan se ganó rápidamente la confianza de Garona, pues conocía bien el dolor de la vida del paria. En cuanto la mestiza bajó la guardia, el Consejo de la Sombra atacó. Gul’dan y sus brujos invocaron su poder oscuro y hechizaron a Garona, quien a partir de entonces les serviría como su asesina particular.

El propósito de Cho’gall era muy distinto al de Garona. Cho’gall era un ogro de dos cabezas y, por tanto, símbolo de buena fortuna. Disfrutó de una vida de grandes privilegios en Ogrópolis, donde aprendió de los mejores hechiceros ogros. Cho’gall poseía una afinidad natural con las artes arcanas que le granjeó el aprecio de los ogros comunes de Ogrópolis, pero no así de sus aristócratas.

Los Necrólitos

Con la ayuda de Kil ’jaeden, Gul’dan también fundó la orden de los orcos necrólitos, dedicada al arte de la nigromancia. En combate, los necrólitos de Gul’dan contagiaban plagas a los draenei y resucitaban cadáveres que luchaban por la Horda.

La arrogancia de Cho’gall y sus ansias de poder le enemistaron con la elite gobernante. Los gobernantes ogros temían que el ogro de dos cabezas aprovechara su creciente popularidad para hacerse con el control de la ciudad y trataron de asesinarlo. El ogro sobrevivió milagrosamente al atentado y escapo de Ogrópolis.

Para llevar a cabo su ansiada venganza, Cho’gall necesitaba más poder. Recorrió el mundo buscando conocimiento y herramientas de destrucción para empuñar contra sus enemigos, pero entonces te topó con el Consejo de la Sombra y su magia vil.

Intrigado por la inquebrantable confianza de Cho’gall y su ambición desbocada, Gul’dan acepto al mago ogro como su aprendiz principal. Además de adiestrarle en los usos de la magia vil, el brujo le confió la existencia de la Legión Ardiente.

Aunque Cho’gall juró lealtad a Gul’dan, su promesa valía más bien poco. El ogro solo ansiaba poder, y no sentía más que indiferencia por los demonios y la Legión. En cuanto Gul’dan y el Consejo de la Sombra dejaran de serle de utilidad, Cho’gall no dudaría en darles la espalda.

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