WoW Crónicas II – La humillación de Ner’zhul

Mientras Gul’dan entrenaba a sus brujos, Ner’zhul continuaba su camino hacia Oshu’gun. Nada más llegar, convocó a sus ancestros con una fuerza de voluntad tan intensa que las barreras invisibles de Kil’jaeden se desmoronaron, liberando la montaña sagrada. Una tormenta de voces etéreas aulló en la mente del chamán. Entre ellas, la voz de su amada, Rulkan.

Esta vez no se trataba de la burda imitación de Kil’jaeden, sino de la verdadera Rulkan. Gracias al espíritu de su amada, Ner’zhul averiguó la verdad. Le habían engañado. Los draenei no eran el enemigo, sino Kil’jaeden. La salvación de los orcos le importaba poco; solo quería corromperlos. Kil’jaeden y Gul’dan le habían manipulado para crear la Horda y declarar la guerra a los inocentes draenei.

Entonces, Rulkan y los demás espíritus elementales le dieron la espalda para siempre. Su silencio condenatorio destrozó al chamán, pues sabía que ya nunca podría recuperar su favor. Los orcos espirituales temían este destino más que a la propia muerte.

Ner’zhul cayó bajo el peso de su propia vergüenza. Los ancestros le rechazaban con razón. Los orcos eran presa del mal por culpa de su insensatez. Con la mirada gacha y el corazón apesadumbrado, el chamán emprendió el regreso al Valle Sombraluna. Como mínimo intentaría sabotear los planes de Gul’dan y Kil’jaeden.

Sin embargo, jamás tuvo la oportunidad. Antes de que el cabecilla alcanzara el Valle Sombraluna, Gul’dan y sus nuevos seguidores lo apresaron.

Muchos de los brujos exigieron la muerte de Ner’zhul, pero Gul’dan no les complació. Kil’jaeden tenía otros planes para el anciano chamán. El señor demoníaco quería que Ner’zhul fuera testigo de la caída de los orcos. Además, era mejor mantenerlo con vida, pues la desaparición del principal opositor a la guerra contra los draenei podía levantar sospechas entre los clanes.

Durante meses, Gul’dan y sus brujos maltrataron a Ner’zhul sin descanso, tratándolo como poco más que un esclavo. Como el anciano chamán temía a la muerte, le convirtieron en un petimetre incapaz de desobedecer a sus amos. Poco a poco, Ner’zhul fue desapareciendo de la vida pública y sus usurpadores le sustituyeron como líderes del clan Shadowmoon.

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