WoW Crónicas II – La sombra de Ner’zhul

Kil'Jaeden8 años antes del portal oscuro

Ahora que los clanes se encontraban sumidos en una oscura espiral de violencia y desesperación, Kil’jaeden decidió que había llegado el momento de unirlos. Sin embargo, antes necesitaba a una figura pública para liderarlos. Gul’dan, a pesar de sus muchos talentos, no serviría de inspiración a su pueblo ni los guiaría con su ejemplo, por lo que el señor demoníaco le ordenó encontrar a un líder que aunara dichas características. No obstante, antes Gul’dan debía borrar todo rastro de su pasado.

Gul'dan

Gul’dan

El brujo encapuchado regresó a su antiguo clan. Con su fuego vil, Gul’dan incineró el asentamiento y redujo a sus habitantes a cenizas. Cuando la deflagración se extinguió, nada quedaba con vida. Nadie conocería nunca la verdadera historia de Gul’dan.

Libre al fin de su pasado, Gul’dan se encaminó hacia el territorio del clan Sombraluna. Sus sabios chamanes contaban con el respeto de todos los orcos. Quizá entre ellos se encontraba la marioneta perfecta para la Legión.

Sombraluna

Gul’dan ocultó su magia vil para no revelar sus oscuras prácticas de brujo y engañó a los Shadowmoon culpando a los ogros de la destrucción de su pueblo. Él, naturalmente, era el único superviviente. El recién llegado analizó cuidadosamente a los ancianos chamanes en busca del eslabón más débil. Tras numerosas dudas, Gul’dan escogió a su presa: el carismático pero abatido cabecilla del clan, Ner’zhul.

Ner’zhul era un líder entregado y sincero, con una persistencia que rayaba en la obstinación. Era tan decidido que cuando algo se le ponía en mente, no paraba hasta conseguirlo.

Aunque Gul’dan y la Legión supieron aprovecharse de este rasgo, explotaron con especial maldad el tormento interior y la pena de Ner’zhul. Años atrás, Ner’zhul perdió a su adorada consorte, Rulkan, y aunque el chamán superó su muerte hace tiempo, la crisis con los elementales de Draenor había reabierto viejas heridas. Ner’zhul mantenía su paz interior comulgando con los espíritus elementales, pero como ahora permanecían en silencio, el chamán lloraba de nuevo la muerte de Rulkan con pena tan intensa como en los días de su pérdida.

Ner'zhul

Ner’zhul

Gul’dan se benefició de la oscuridad interior de Ner’zhul. Le habló de sus propios problemas, de la familia y los amigos que perdió a manos de los sanguinarios ogros. Con el tiempo, Gul’dan se ganó la amistad y la confianza de Ner’zhul, e incluso convenció al anciano para que le aceptara como su aprendiz de chamán.

A través de Gul’dan, Kil’jaeden controlaba por fin a una figura pública. De inmediato, el señor demoníaco empezó a oscurecer los pensamientos de Ner’zhul mientras encomendaba una nueva misión a Gul’dan. Ahora que los orcos estaban desesperados y furiosos, el señor demoníaco solo necesitaba que culparan a los draenei de todos sus males.

Y Gul’dan se aseguraría de ello

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