WoW Crónicas II – El Alzamiento de los Mok’nathal

Ogrópolis nunca se recuperó de las derrotas contra los Warsong y los esclavos de Kargath, y sus ogros perdieron por siempre el control de Nagrand. Los ogros de Bladespire y su líder, el Imperador Kelgrok, contemplaron con preocupación este giro en los acontecimientos. Aunque los ogros perdían presencia en todo Draenor, el imperador estaba determinado a conservar el control de la Cresta Fuego Glacial. En vez de resguardarse tras las defensas de Bladespire, Kelgrok trató expandir su territorio. Y disponía del arma perfecta para ello.

Desde la caída del Imperio Goriano, la población de los ogros permaneció en un nivel relativamente bajo. Para compensar su falta de efectivos, los hechiceros de Bladespire se embarcaron en crueles experimentos destinados a crear nuevas criaturas como mano de obra. Los resultados más prometedores surgieron de los cruces selectivos entre ogros y orcos esclavizados.

Los hijos de estas uniones forzadas recibieron el apelativo de mok’nathal. Aunque poseían la fuerza de los ogros y la inteligencia de los orcos, los Bladespire los mantenían encadenados y les obligaban a aparearse para producir más siervos. Además, para asegurar la obediencia de los mestizos, los ogros amenazaban con asesinar a familias enteras si uno solo de sus integrantes se rebelaba.

Sin embargo, el Imperador Kelgrok liberó a muchos mok’nathal de sus cadenas y les ordenó atacar a los orcos. Estos mok’nathal formarían la base del ejercito de Bladespire.

Garad

Garad

Las tropas de Bladespire marcharon sobre la Cresta Fuego Glacial conquistando grandes franjas de tierra rica en recursos pertenecientes a los orcos. Entonces, el cabecilla Garad lanzó un llamamiento a los otros dos clanes de la región —los Thunderlord y los Whiteclaw— y les propuso aliarse contra este nuevo enemigo.

Fenris se ocupó de que los Thunderlord rechazaran el ofrecimiento de Garad. En vez de eso, el clan confrontó a los ogros en otros términos: aprovechando el manto de la noche, las bandas de orcos Thunderlord arrasaban los asentamientos ogros y masacraban a viejos y jóvenes por igual.

Los Whiteclaw, no obstante, aceptaron la petición de Garad. Ambos clanes compartían muchas costumbres y tradiciones, por lo que sentían una mutua afinidad

Garad asumió el mando del ejército que aunaba a los Frostwolf y a los Whiteclaw, con sus hijos Ga’nar y Durotan como lugartenientes. Al mando de una hueste formidable, el cabecilla declaró la guerra a los ogros de Bladespire. Aunque no obtuvieron victorias decisivas, Garad y sus orcos capturaron a un buen número de mok’nathal, incluido a su anciano, Leoroxx.

Leoroxx, líder de los Mok'Nathal

Leoroxx, líder de los Mok’Nathal

Garad habló con Leoroxx y quedó sorprendido por las palabras del mok’nathal. El cabecilla de los Frostwolf creía que los mestizos servían voluntariamente a los ogros, y no podía imaginar la crueldad, los castigos y las constantes amenazas a sus familias que sufrían por parte de los ogros de Bladespire. Tras una larga conversación, Garad y su prisionero acordaron aliarse para acabar definitivamente con los Bladespire.

Leoroxx regresó a Bastión Bladespire dispuesto a liderar la sublevación de los mok’nathal. Los mestizos se alzaron contra sus opresores y durante la cruenta batalla incendiaron la fortaleza. Cuando los pilares de humo besaron el ciclo, Garad lanzó a su ejército contra las defensas exteriores de Bastión Bladespire.

Ga'nar

Ga’nar

Tras un día entero de combates, la Batalla de Bladespire concluyó cuando los orcos y los mok’nathal expulsaron a los ogros de su propia fortaleza. En el corazón del ardiente bastión, Leoroxx estranguló al Imperador Kelgrok con las cadenas que arrastró durante toda su vida.

Los orcos se alzaron con la victoria, pero a un gran precio. La contienda se cobró la vida de cientos de Frostwolf y Whiteclaw, incluida la de Ga’nar. El joven sacrificó su vida ayudando a escapar a los mok’nathal de la fortaleza. La muerte de Ga’nar destrozó el corazón de su padre. Aunque Durotan aún podía continuar con el linaje familiar, el cabecilla de los Frostwolf nunca se recuperó de la pérdida de su segundo hijo.

Durotan

Durotan

Una vez terminada la guerra, el cabecilla Garad ofreció a Leoroxx y a su pueblo una franja de tierra en Fuego Glacial donde empezar una nueva vida. Sin embargo, el anciano mok’nathal rechazó el ofrecimiento, pues sabía que los orcos jamás aceptarían completamente a los mestizos.

Leoroxx y sus mok’nathal se asentaron en un remoto recodo de Gorgrond. Los recursos eran escasos y la vida muy dura, pero al menos vivían en paz. Desde aquel día, los mok’nathal renunciaron a la violencia y juraron tomar las armas solo en defensa de su frugal territorio.

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