WoW Crónicas II – La larga caza

Kil'Jaeden12 años antes del portal oscuro

La Legión se preparaba para la próxima invasión de Azeroth. Kil’jaeden el Impostor envió a un demonio llamado Talgath tras los draenei evadidos. El demonio examinó docenas de mundos previamente visitados por los renegados, pero siempre iba un paso por detrás de su presa. Sus intentos de localizar a los draenei fracasaron en numerosas ocasiones, pero un día Talgath descubrió pruebas fehacientes de su ubicación.

Talgath

Talgath

Cuando la Genedar se estrelló en Draenor, la fuerza del impacto descargó ondas de energía sagrada a través del Vacío Abisal. Talgath percibió el influjo de poder y corrió a investigar el extraño fenómeno. Un escalofrío de anticipación recorrió el espinazo del demonio: la energía provenía de los mismos naaru que ayudaron a Velen y a sus renegados a escapar de Argus.

Durante más de un siglo, Talgath siguió el rastro de energía sagrada hasta el exuberante mundo de Draenor. En su fuero interno, el demonio esperaba llevarse un nuevo desengaño, pero esta vez todo era distinto.

Mientras investigaba Draenor, Talgath descubrió la embrionaria civilización de los draenei. Los fugitivos solo se habían asentado en este mundo, sino que su fortaleza dimensional yacía en ruinas. Estaban atrapados.

Talgath contactó rápidamente con Kil’jaeden para informarle de su hallazgo. El señor demoníaco reaccionó con gran regocijo, pues antaño fue gran amigo de Velen y, cuando el Profeta y sus renegados huyeron de Argus, Kil’jaeden se lo tomó como una traición personal, una afrenta que no podía quedar sin castigo. Al fin, el demonio se resarciría.

Sargeras

Sargeras

Siguiendo órdenes de Kil’jaeden, Talgath permaneció oculto y continuó informando al señor demoníaco. Día a día, Talgath trasladaba a Kil’jaeden nuevos datos sobre los draenei y su forma de vida, junto con información sobre los orcos y las demás razas autóctonas del mundo.

Aunque Kil’jaeden ansiaba exterminar de inmediato a los draenei, contuvo su furia. Sargeras había ordenado a los comandantes de su Legión encontrar nuevas razas que sumar a su ejército, y los orcos parecían una buena elección.

A tal efecto, Kil’jaeden ordenó a Talgath continuar espiando a los habitantes de Draenor. El señor demoníaco tenía mucho que aprender sobre los orcos y sus tradiciones.

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