WoW Crónicas II – Un delicado equilibrio

99 años antes del portal oscuro

Antes de que los ogros atacaran Shattrath, los orcos veían a los draenei como una raza inofensiva. Sin embargo, los orcos cambiaron rápidamente de opinión.

Oshu'gun, en Nagrand, sede del festival Kosh'harg

Oshu’gun, en Nagrand, sede del festival Kosh’harg

Las historias sobre la expeditiva resolución del ataque de Ogrópolis corrieron como la pólvora. El dominio de la magia arcana y sagrada de los draenei era algo nunca visto para los orcos y levantó numerosas suspicacias. La reunión de clanes en uno de los festivales Kosh’harg de aquel año fue muy tensa. Algunos clanes abogaban por evitar cualquier contacto con los draenei, mientras que otros preferían verlos como enemigos y juraban que los atacarían si osaban aventurarse en territorio orco. El hecho es que los intentos de los draenei por minimizar las bajas de los ogros eran vistos como una debilidad. Unos cuantos cabecillas orcos se atrevían incluso a promulgar que los draenei odiaban el combate y que se acobardarían ante un enemigo digno.

El Kosh’harg, sin embargo, concluyó sin consenso pero con mucha inquietud. A fin de cuentas, los draenei jamás se mostraron agresivos con los orcos y la mayoría de clanes se decantaban por mantener las distancias.

Bosque de Terokkar

Bosque de Terokkar

A pesar de todo, el clan Bladewind optó por un enfoque distinto. Como este clan ocupaba las tierras que separaban el Bosque de Terokkar y Nagrand, conocían las rutas comerciales preferidas de los draenei y la periodicidad de sus caravanas. Un día, una serie de caravanas draenei desaparecieron de repente. Velen y sus exarcas movilizaron rápidamente a sus hombre y no tardaron en encontrar los restos calcinados de sus comerciantes, entre los cuales se encontraban cadáveres orcos adornados con tatuajes del clan Bladewind. El origen de los ataques era evidente. Sin embargo, lo peor era que algunos comerciantes draenei habían desaparecido: los orcos los habían capturado. Muchos draenei abogaban por contraatacar de forma abierta, pero Velen prohibió cualquier acto violento. Como mucho, permitió a los Rangari enviar agentes encubiertos para rescatar a los prisioneros, pero una ofensiva directa contra los orcos del clan Bladewind solo traería el desastre. No se trataba de un clan muy grande; sería sencillo derrotarlos. Sin embargo, los orcos no eran famosos por rendirse. La guerra no terminaría hasta que todos los Bladewind fueran exterminados… y entonces, ¿qué? ¿Los demás clanes se acobardarían? No era su estilo. Velen no buscaba la guerra pero sabía que los orcos respetaban el valor en combate. Las siguientes caravanas draenei iban acompañadas por escoltas Vindicadores equipados con armas que brillaban con Luz Sagrada. Normalmente, los pocos saqueadores orcos que se atrevían a atacar a los comerciantes eran derrotados rápidamente. Sin embargo, algunas caravanas caían y los orcos tomaban nuevos prisioneros.

Los Rangari consiguieron rescatar a unos cuantos prisioneros draenei, pero no a todos. Estos pobres desdichados fueron esclavizados hasta el fin de sus días, llegando algunos de ellos a proporcionar descendientes a sus dueños. Sus hijos mestizos serían rechazados y menospreciados tanto por los orcos como por los draenei.

Los Bladewind pronto empezaron a respetar a los Rangari y a los Vindicadores. Los asaltos solo se sucedían contra caravanas poco protegidas o cuando el líder de los orcos era especialmente valiente (o insensato).

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