WoW Crónicas II – El Consejo de los Exarcas

Desde que abandono Argus, Velen experimentaba visiones del futuro enviadas por los naaru y la Luz Sagrada que le granjearon el apodo de “Profeta”. Estas visiones le permitían evitar incontables amenazas y mantener a su pueblo a salvo del peligro. Tras perder el apoyo de los naaru, las heridas de Velen enturbiaban sus visiones, que ahora oscilaban entre la posibilidad y la certeza.

Sus visiones, además, eran cada vez más terroríficas. Cuando tocó al corrupto K’ara, Velen percibió el pensamiento de las malvadas y caóticas criaturas que plagaban el Vacío. Velen no solo veía futuros posibles, sino que ahora además veía los futuros deseados por el Vacío, lo que le impedía distinguir entre las desgracias reales y los sueños del Vacío de un universo corrompido.

Velen vio rápidamente que si continuaba liderando en solitario a su pueblo los llevaría al desastre. Su buen juicio ya no era infalible.

Por ello, Velen formó un consejo de sabios para supervisar los distintos aspectos de la cultura draenei. La primera de estos “exarcas” fue Naielle, líder de los Rangari. Naielle era todo un ejemplo y pasaba la mayor parte del tiempo explorando junto a sus seguidores.

El segundo exarca, Hataaru, se encargaría de guiar a los ingenieros draenei —los Artificieros— en la construcción de armaduras, armas y asentamientos. Hataaru se distinguía por su pericia y aprendió a moldear las materias primas de Draenor con presteza.

Una de sus primeras creaciones fueron los cristales de arkonita, unos conductores de energía arcana que trajeron la luz y la energía a la sociedad draenei, además de permitirles animar constructos con los que proteger sus hogares.

Exarca Othaar

Exarca Othaar

El tercer exarca, Akama, tomó el mando de los Vindicadores. Como guerreros de la Luz, los Vindicadores defendían a los draenei de las fuerzas oscuras que acechaban en su nuevo hogar.

El cuarto y último exarca era Othaar. Los naaru de la Genedar estaban muertos o agonizantes, pero retazos de su energía sagrada aún persistían en la nave y, además, los draenei recuperaron el cuerpo de D’ore sin saber si el naaru caído era peligroso o cuánto de su espíritu había sido consumido por el Vacío. Othaar y sus seguidores recibieron la tarea de estudiar los restos y aprender lo suficiente para, con un poco de suerte, comunicarse con otros naaru y draenei más allá de Draenor. Othaar se convirtió en el líder de los Sha’tari, la orden dedicada a esta causa.

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