WoW Crónicas II – El refugio de los exiliados

200 años antes del portal oscuro

Eones antes de la caída de Goria, unos importantes acontecimientos cambiarían para siempre el destino de los orcos…

Lejos de Draenor, Sargeras y su Legión Ardiente exterminaron a los titanes del Panteón. Ahora nadie podía evitar que los demonios destruyeran toda vida en el universo. Sin embargo, Sargeras necesitaba nuevos aliados para continuar con su contienda. Sus tropas demoníacas eran salvajes y difíciles de controlar. Necesitaba lugartenientes y estrategas con los que gobernar a la indisciplinada Legión, y los encontró en una antigua raza de seres de gran inteligencia conocidos como los eredar.

Kil'jaeden, Velen y Archimonde

Kil’jaeden, Velen y Archimonde

Liderados por tres sabios gobernantes —Archimonde, Kil’jaeden y Velen—, los eredar convirtieron su mundo, Argus, en un paraíso basado en el conocimiento y la filosofía. Cuando Sargeras los corrompió, muchos aceptaron voluntariamente su destino ansiosos por ejercer como comandantes de la Legión. Gracias a los eredar, Sargeras logró al fin poner en cinta a su ejército demoníaco.

Sin embargo, unos cuantos eredar resistieron a la corrupción. Velen, el único líder que no se sometió a Sargeras, escapó de Argus junto a otros disidentes con la ayuda de unos seres conocidos como los Naaru. Estas criaturas de la Luz Sagrada, protectores jurados del cosmos y de sus habitantes, habla predicho la caída de los eredar.

Rescate del Geredar

Rescate del Geredar

Durante miles de años, Velen y gran parte de los draenei —o “exiliados” en el idioma de los eredar— escaparon de la Legión buscando un refugio en el cosmos. Recorrieron el universo físico y el Vacío Abisal a bordo de una fortaleza dimensional conocida como la Genedar. Gracias a esta nave de los naaru, los draenei recorrían enormes distancias a través del cosmos.

Pero la suya era una travesía peligrosa. Los draenei de Velen evitaron con éxito cualquier contacto con la Legión y los demonios no conseguían encontrarlos. Los tres naaru — K’ure, K’ara y D’ore— que ayudaban a los renegados presentían la llegada de sus enemigos demoníacos, lo que permitía a los exiliados levar anclas a tiempo y desaparecer en las estrellas.

Velen era consciente de que su pueblo jamás podría resistir el ataque de la Legión si antes no encontraban un mundo en el que establecerse. Hasta entonces, la Genedar continuaría siendo el único hogar de los draenei.

No obstante, los viajes cósmicos requerían de enormes cantidades de energía. Los espíritus de los naaru alimentaban la nave durante sus largos desplazamiento pero, con el tiempo, se fueron debilitando. A medida que sus radiantes energías flaqueaban, la Genedar amenazaba con desmoronarse.

Los naaru sabían que no podían continuar huyendo. Encontraron un mundo aún desconocido para la Legión y forzaron sus poderes en un desesperado intento por llegar a buen puerto.

Velen y sus refugiados bautizarían este mundo como Draenor, o “El refugio de los exiliados”.

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