WoW Crónicas II – La unión de los clanes

402 años antes del portal oscuro

El siguiente festival Kosh’harg no fue escenario de fiestas o celebraciones, solo de duelo por la catástrofe del Trono de los Elementos. Los chamanes de los clanes se esforzaban por apaciguar a los espíritus nativos y devolverles el equilibrio, pero nada parecía funcionar. No solo las tormentas lo destruían todo a su paso, sino que también los elementales estaban alterados. En pocas estaciones, todos los clanes sufrirían una hambruna jamás vista y seguramente indefinida.

El chamán anciano del clan Shadowmoon, Nelgarm, imploró a los clanes que se alzaran en armas. Los elementos necesitaban su ayuda. Mientras los imprudentes hechiceros ogros continuaran trasteando con el sagrado Trono de los Elementos, el mundo se abocaba a la catástrofe.

Los clanes acordaron unirse. Nelgarm solicitó la bendición y la protección de los elementos para el nuevo ejército y los orcos marcharon a la guerra como un solo pueblo.

Primero, los clanes atacaron el Trono de los Elementos. Sorprendidos por el asalto, los hechiceros gorianos se retiraron sin apenas presentar batalla, pero el Imperador Molok no tardó en contraatacar. Los ejércitos del Imperio Goriano avasallaron a los orcos de forma brutal, arrasando todo asentamiento orco que encontraban a su paso y masacrando a sus habitantes. La guerra se adueñó de Draenor, pero ahora los orcos eran la presa. Todos los pueblos y refugios, todos los hombres, mujeres y niños… Todos debían prepararse para la batalla.

Los gorianos creían que sus despiadadas tácticas infundirían el terror en los corazones de sus enemigos, por lo que no esperaban que los clanes aceptaran el desafío. Divididos en pequeños grupos de saqueadores, los orcos desmantelaron la red de fortalezas y puestos mercantes del Imperio Goriano, obligando a los ejércitos ogros a retirarse de vuelta a su capital: Goria.

Regresar al índice de World of Warcraft: Crónicas Volumen II

Share

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.