WoW Crónicas II – Los Rompedores y Primigenios

Tras el final de la Fronda Eterna, los descendientes de los colosales y de los montones de esporas batallaron durante milenios por el dominio de Draenor. Los magnarones y los genosaurios no eran los únicos herederos del conflicto; pronto nuevas criaturas de piedra y vaina emergieron para unirse a la guerra.

Cuando Botaan explotó, su cuerpo liberó incontables esporas cargadas del Espíritu de la Vida. Las esporas regresaron a la superficie del mundo retorciendo cuanto tocaban, e incluso llegando a aferrarse al pellejo de los magnarones y a debilitar sus cuerpos.

Mágnaron

Mágnaron

Como consecuencia, algunos magnarones experimentaron una cierta regresión hasta convertirse en gigantes de carne y piedra conocidos como los gronns. Estos gigantescos depredadores acechaban en el lindel de la jungla aterrorizando a las formas de vida inferiores y devorando cuanto encontraban a su paso. A pesar de su limitada inteligencia, los gronns eran excelentes cazadores: las afiladas púas que emergían de su piel eran excelentes armas con las que aniquilar a sus presas y sus placas rocosas les protegían de otras criaturas peligrosas.

Gronn

Gronn

Debido al persistente efecto de las esporas, unos pocos gronns continuaron degenerando hasta transformarse con el tiempo en los ciclópeos ogrones, más inteligentes que los gronns pero sin su increíble fuerza. Los ogrones temían y veneraban a los enormes y gigantescos gronns como a dioses.

Ogron

Ogron

Del mismo modo que algunos gronns evolucionaron, ciertos ogrones también sufrieron cambios. A lo largo de los milenios, las esporas residuales fueron transformándolos en criaturas de carne y hueso conocidas como ogros, unos seres salvajes más pequeños que sus progenitores. Tanto que los ogrones esclavizaron a muchos de ellos.

Ogro

A su vez, los ogros dieron origen a otra raza: un pueblo conocido como los orcos. Se trataba de las criaturas más pequeñas del linaje de Grond, pero compensaban su falta de estatura y fuerza con un fiero intelecto y un fuerte sentido de comunidad. Unidos en bandas, los orcos sobrevivieron a las duras condiciones de la naturaleza.

Orco

Orco

Las primeras generaciones de las criaturas nacidas de la piedra — los magnarones, los gronns y los ogrones— recibieron el nombre colectivo de rompedores. Estas criaturas poblaban las yermas montañas de Draenor y sus rocosos abismos. Aunque los rompedores se diferenciaban en muchos aspectos, todos eran descendientes directos de Grond. A pesar de que su ascendencia común no los convertía en aliados, entre todos compartían un soplo de la esencia del antiguo gigante. A pesar de sus distintas costumbres y formas de vida, todos los rompedores sin excepción sentían una enorme aversión por la naturaleza salvaje.

Vainete

Vainete

Los rompedores encontraron fiera resistencia por parte de los genosaurios y la vida vegetal. Estas criaturas, designadas de forma colectiva como primigenios, pertenecían al linaje de los montones de esporas.

Esporino

Esporino

Al igual que los rompedores, muchos de los primigenios aparecieron tras la muerte de Botaan, cuando las numerosas esporas de su cuerpo se esparcieron por la maleza. Las mismas esporas que tanto perjudicaron a las criaturas de piedra fortalecieron de forma increíble la vida vegetal.

Gracias a las esporas, algunas clases de plantas obtuvieron conciencia propia. Las junglas se retorcían con el bullicio mientras nuevos seres tomaban forma sobre la faz del mundo. Entre ellos se contaban criaturas pequeñas y de mente sencilla llamadas vainetes y esporinos, pero también una nueva raza inteligente conocida como los botani. Los botani eran seres con piel de corteza presentes en todas las zonas selváticas de Draenor. Aunque los tenues recuerdos de la Fronda Eterna poblaban sus mentes, desconocían la verdad sobre los montones de esporas y las guerras contra Grond y los colosales.

Los remanentes de los Colosales

Cuenta la leyenda que unos pocos colosales sobrevivieron a la batalla contra Botaan, pero se vieron afectados por las esporas que cubrieron el mundo. Con el paso de los milenios, sus cuerpos se encogieron y se convirtieron en carne.

Estas criaturas fallecieron mucho antes de que las civilizaciones mortales establecieran su dominio sobre Draenor. Sin embargo, algunas criaturas —como los orcos— descubrieron sus huesos y los emplearon para forjar armas, refugios y amuletos. Según sus creencias, los restos de los gigantes contenían parte de su poder.

Botani

Botani

A pesar de todo, lo poco que los botani sabían sobre la Fronda Eterna marco profundamente su cultura. Por de pronto, adoraban a los genosaurios como a dioses, pues los consideraban ecos de los míticos montones de esporas. Los botani también rechazaban la idea del individuo por la creencia de que sus almas individuales formaban parte de un espíritu colectivo común a toda la vida vegetal de Draenor.

Junto a los genosaurios y otras criaturas vegetales, los botani se entregaron a la protección de los bosques y selvas de Draenor, lo que les condujo sin remedio a enfrentarse contra los rompedores.

Durante los siguientes milenios, ambas facciones disputaron batallas esporádicas sin que ningún bando acabara con el otro. Su interminable conflicto pronto definió los límites del mundo y trajo el equilibrio a Draenor. Con el tiempo, los rompedores obtuvieron el control sobre Gorgrond, la Cresta Fuego Glacial, Nagrand y Arak, mientras los primigenios cultivaban la tierra de la Selva de Tanaan, el Mar de Zangar, Farahlon, el Valle Sombraluna y Talador.

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