WoW Crónicas II – La sangre de los gigantes

Durante el monumental combate entre el gigante y los montones de esporas, múltiples pedazos de los leviatanes cayeron al suelo y dieron nacimiento a nuevas clases de criaturas.

Las semillas y raíces que se desprendieron de Zang, Naanu y Botaan contenían una minúscula porción de su esencia vital. Muchos seres excepcionales emergieron de esta materia vegetal, los más fuertes de los cuales eran los hercúleos genosaurios, unos gigantes cuadrúpedos cubiertos por un manto de frondosos helechos. A pesar de su tamaño, los genosaurios eran sorprendentemente ágiles y veloces.

Genosaurios

Genosaurios

Al igual que la materia vegetal que cayó de los montones de esporas, las rocas que antaño conformaban a Grond bullían con su esencia vital. Las rocas más grandes se convirtieron en los seres inteligentes conocidos como colosales. Aunque no eran tan grandes como Grond, sus sombras también oscurecían la tierra.

Muchos pedazos de Grond también contenían los elementos de fuego, aire, tierra y agua. De forma paulatina, estas energías fueron convergiendo hasta conformar estanques de poder que permitieron a los espíritus elementales tomar cuerpo físico por primera vez en la historia de Draenor. Esto no habría sido posible de no ser porque los montones de esporas devoraron gran parte del quinto elemento del mundo, lo que incrementó el poder de los espíritus elementales. Aunque inicialmente estos espíritus no eran muy numerosos, tras la derrota de Grond su población se disparó debido a las grandes cantidades de energía elemental que emanaban de su cuerpo. Como resultado, incontables elementales físicos aparecieron junto a los montañosos restos de Grond. Entre ellos se contaban las furias, los espíritus elementales más poderosos de Draenor que habitaban cerca de los restos de la cabeza de Grond. Sus nombres eran Incineratus, furia del Fuego; Aborius, furia del Agua; Gordawg, furia de la Tierra, y Kalandrios, furia del Aire.

   

Incineratus, Aborius, Gordawg y Kalandrios.

Las cuatro furias lamentaron la muerte de Grond y juraron vivir por siempre a la sombra de su cadáver. Las futuras civilizaciones mortales de Draenor bautizarían el hogar de estos seres como El Trono de los Elementos.

Trono de los Elementos

Trono de los Elementos

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