WoW Crónicas II – Capítulo I: El Draenor Primordial

DraenorLos ecos del conflicto

No fueron manos bondadosas las que moldearon el universo; nació del violento enfrentamiento entre la Luz y el Vacío.

La constante pugna entre las dos fuerzas primordiales desencadenó una explosión de energía de proporciones cataclísmicas. En los fuegos de la destrucción, la realidad misma se forjó y cobró vida.

Los ecos de la guerra entre la Luz y el Vacío bañaron este nuevo reino de la existencia. Las energías antagónicas saturaron el cosmos físico, también conocido como la Gran Oscuridad del Más Allá. Cada estrella, mundo y mota de magia reflejaba los violentos orígenes del universo.

Gran Oscuridad del Más Allá

Gran Oscuridad del Más Allá

Una certeza especialmente presente en el Vacío Abisal. Aunque esta dimensión astral estaba conectada a la Gran Oscuridad del Más Allá, era en esencia un reino distinto en el que las volátiles energías se arremolinaban desbocadas, manteniéndolo en una vorágine permanente.

Del mismo modo, cuando la vida mortal apareció en el universo, también heredó esta tradición de violencia. El enfrentamiento entre fuerzas, voluntades e ideologías opuestas se convirtió en una constante en el cosmos.

Algunas criaturas que habitaban en la Gran Oscuridad del Más Allá se erigieron en campeones del orden, la esperanza y la vida. Los heroicos titanes personificaban estas cualidades. Sus espíritus, conocidos como almas-mundo, tomaron forma en los ardientes núcleos de un puñado de mundos.

Tras eones en un profundo letargo, los monumentales titanes se alzaron majestuosamente tras adoptar la forma de gigantescos mundos vivos. Los titanes recorrieron la Gran Oscuridad del Más Allá en busca de otras almas-mundo que despertar y, durante su periplo, emplearon sus considerables poderes para moldear y ordenar los mundos que encontraban a su paso.

Pero también existían fuerzas que se oponían a los titanes, entre otras, unos entes siniestros conocidos como los señores del vacío. Para los señores del vacío, los titanes tenían un gran potencial para convertirse en armas de la oscuridad. Si un solo titán cedía a la corrupción de los señores del vacío, el titán caído podía provocar el fin del universo.

El fin de todo.

Uno tras otro, los sutiles intentos de corromper a los titanes por parte de los señores del vacío fracasaron. Influir sobre un titán adulto era imposible, pero ¿y si lo corrompían antes de su despertar? Tal fue la estrategia que adoptaron los señores del vacío: concentrar toda su malicia y oscuridad en corromper un alma- mundo durmiente. Si seguían esta táctica, la victoria era solo cuestión de tiempo.

Los nobles titanes desconocían los planes de los señores del vacío. En su búsqueda de otras almas-mundo durmientes, los titanes se enfrentaron a otras criaturas de la oscuridad que enarbolaban los estandartes de la destrucción, el caos y la muerte. Aunque estos seres hablaban numerosas lenguas y asumían distintas formas, los titanes los conocían por un único nombre: demonios.

Sargeras

Sargeras

Los demonios provenían de los ululantes eriales del Vacío Abisal. Muchos de ellos abrazaban la magia vil, una nefaria energía que se alimentaba de la extinción de la vida. Los demonios se abrieron camino hasta el universo físico y sembraron el caos en los ordenados mundos de los titanes.

Dos titanes declararon la guerra a los molestos demonios. Sus nombres eran Sargeras y Aggramar, y eran los mayores guerreros de la historia del universo. Mientras cazaban demonios a través de las estrellas, ambos titanes fueron testigos de la muerte de muchos mundos y presenciaron civilizaciones enteras arder hasta los cimientos. La visión de estos horrores inenarrables, sin embargo, no hizo sino enardecer la convicción de Sargeras y Aggramar en su misión.

Sin embargo, la convicción de Sargeras tenía un límite. Al final, no fueron los demonios los que quebraron su voluntad.

Fue algo mucho peor.

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