WoW Crónicas I – Liu Lang y la Isla Errante

800 años antes del portal oscuro

Mientras la Guardiana Aegwynn cuidaba del mundo de Azeroth, los solitarios pandaren continuaban su existencia aislada. La vida en Pandaria transcurría en una paz relativa, a excepción de los periódicos ataques mántide contra la Espina de la Serpiente— Como pueblo, los pandaren vivían felices tras las densas nieblas que ocultaban su territorio. Todos pensaban que el terrible Hendimiento había destruido el resto de Azeroth.

Liu Lang

Liu Lang

Pero un joven pandaren, Liu Lang, no compartía estas creencias. Liu Lang se crió en un pequeño rancho situado en el tranquilo Valle de los Cuatro Vientos y a menudo vagaba por los acantilados que bordeaban el mar, preguntándose si existía algo más allá del horizonte. Empujado por su curiosidad, realizó una atrevida proclama: se embarcaría en un gran viaje por mar para descubrir de una vez por todas qué había sido del mundo exterior.

Shen-zin Su

Shen-zin Su

Liu Lang ignoró las advertencias y las puyas de sus compañeros pandaren, reunió unos pocos suministros y partió a la aventura. A lomos de una pequeña tortuga llamada Shen-zin Su, navegó a través de las nieblas que envolvían su tierra. El tiempo pasó y los pandaren, al no recibir noticias de Liu Lang, asumieron que había muerto durante su insensata travesía.

Pero entonces, cinco años más tarde, Liu Lang regresó con increíbles relatos sobre misteriosas tierras y civilizaciones al otro lado del mar. Tras reunir más suministros, Liu Lang partió de nuevo.

Liu Lang y Shinizi

Liu Lang y Shinizi

Esta vez, sin embargo, no se embarcó solo. Shen-zin Su había crecido con los años y los relatos de Liu Lang inspiraron a una pandaren a unirse a él en su nuevo viaje. Se llamaba Shinizi y, más tarde, se convertiría en la esposa de Liu Lang.

Cada cinco años, Liu Lang regresaba a Pandaria, y cada vez, Shen- zin Su era más grande y más pandaren se sumaban a la vida de aventuras del excéntrico explorador. Esta tradición continuó durante décadas hasta que la Gran Tortuga alcanzó el tamaño de una isla gigante. Neblinosas montañas y lagos emergieron de la concha de la tortuga y, con el tiempo, aparecieron pueblecitos sobre su superficie. Estos asentamientos se convirtieron en el hogar de una próspera comunidad pandaren que bautizaría su singular refugio como la Isla Errante.

Shen-zin Su, la Isla Errante

Shen-zin Su, la Isla Errante

En su último viaje desde Pandaria, el anciano Liu Lang cayó en un profundo sueño del que ya nunca despertó. En la muerte, su espíritu se unió al de la tortuga marina. Sin embargo, la voluntad exploradora de Liu Lang y su atrevimiento a soñar más allá de lo conocido no murieron con él. Durante muchos siglos, los pandaren de la Isla Errante continuaron con la tradición de Liu Lang.

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