WoW Crónicas I – Eldre’thalas y la Captura de Immol’thar

1 200 años Antes del Portal Oscuro

Lejos del Imperio Gurubashi, al otro lado del mar, una sociedad secreta de Altonato supervivientes al Gran Hendimiento se enfrentaba a un futuro incierto. Eran conocidos como los Shen’dralar o «Aquellos que permanecen ocultos». Casi diez mil años atrás, la reina Azshara les encargó salvaguardar sus tomos más preciados. Liderados por el príncipe Tortheldrin, los Shen’dralar obedecieron fielmente a su reina. Marcharon hasta el neblinoso corazón de las junglas del sur de Kalimdor y erigieron una gran ciudad llamada Eldre’Thalas.

Bandera Shen'dralar

Bandera Shen’dralar

Más tarde, cuando el Gran Hendimiento diezmó el mundo, Eldre’Thalas se salvó por poco de la destrucción gracias a Tortheldrin y sus seguidores. Juntos, tejieron un gigantesco hechizo que protegió Eldre’Thalas de la devastación del Hendimiento.

Aunque salvaron su ciudad, los Shen’dralar pronto descubrieron que el Hendimiento había consumido el Pozo de la Eternidad. Sin la fuente de poder, la inmortalidad de Tortheldrin y sus seguidores se vio en entredicho. Los Shen’dralar pronto cayeron en un profundo letargo y languidecieron en su remoto santuario.

Con el tiempo, Tortheldrin ideó un plan para revitalizar a los Shen’dralar. Forjó unos pilares en una de las zonas ruinosas de Eldre’Thalas que servirían de prisión para una nueva fuente de poder: un demonio llamado Immol’thar. Para sorpresa de los otros Shen’dralar, Tortheldrin invocó a la criatura en secreto y la capturó. De este modo, podía drenar el poder del demonio y traspasárselo a sus seguidores. Las objeciones cesaron rápido cuando los otros Shen’dralar experimentaron la energía del demonio. A pesar de su naturaleza oscura y volátil, el poder de Immol’thar era revitalizante y adictivo, más aún de lo que nunca fue el Pozo de la Eternidad.

Eldre'Thalas

Eldre’Thalas

Los Shen’dralar aprovecharon plenamente su nueva fuente de poder, aunque sabían que era peligroso mantener a Immol’thar tan cerca. Por ello, desarrollaron una forma de emplear el poder del propio demonio para mantenerlo encerrado. Durante miles de años, todo parecía funcionar.

Pero las ataduras de Immol’thar requerían de más y más energía. Casi nueve mil años después del Hendimiento, la prisión del demonio alcanzó un peligroso umbral. Necesitaba tanta energía que los Shen’dralar ya no podían drenar energía para ellos. En apenas un día, el ingenioso plan de Tortheldrin se desmoronó y los Shen’dralar vieron interrumpido su acceso al demonio.

Immol'thar

Immol’thar

Los Shen’dralar no solo perdieron de nuevo su inmortalidad, sino que ahora eran irremediablemente adictos a la intensa energía de Immol’thar. Desesperado por recuperar su poder, Tortheldrin conspiró con sus aliados más cercanos y asesinó al resto de Shen’dralar a sangre fría.

El traicionero plan de Tortheldrin funcionó. Tras reducir su población, los elfos restantes podían subsistir indefinidamente con el poder de Immol’thar.

El número de Shen’dralar era tan ínfimo que Tortheldrin y sus seguidores abandonaron gran parte de su antaño gloriosa ciudad. La mayor parte de Eldre’Thalas cayó en la oscuridad y la ruina. Pronto, otras criaturas de las junglas colindantes se apoderaron del ruinoso refugio elfo.

Regresar al índice de World of Warcraft: Crónicas Volumen I

Share

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada.