WoW Crónicas I – Forjaz y el Despertar de los Enanos

2 500 años Antes del Portal Oscuro

Lejos de Dalaran, al sur, la antigua bóveda de Uldaman permanecía oscura y en silencio. Hierraya y el Archaedas llevaban miles de años hibernando. La mayoría de los mecagnomos que antaño cuidaron del gigantesco complejo lo abandonaron tras verse aquejados por la maldición de la carne. Unos pocos continuaban en

Uldaman, pero sus antaño resistentes cuerpos se fueron degradando con el tiempo hasta que todos sucumbieron excepto una.

Uldaman

Uldaman

Aunque esta última mecagnomo hizo cuanto pudo por cuidar de Uldaman, gran parte de la fortaleza cayó en el abandono. Poco tiempo después, la maldición de la carne empezó a resquebrajar su cuerpo metálico. La enfermedad la transformó en una gnomo que envejeció hasta aproximarse a la muerte. Consciente de que no le quedaba mucho tiempo, la gnomo liberó a los terráneos que dormían en las profundidades de Uldaman. No podía soportar la idea de que, una vez ella desapareciera, los terráneos permanecieran atrapados para siempre en los tétricos pasillos de las bóvedas.

Con su último aliento, la gnomo activó las máquinas de hibernación de los terráneos. Las cámaras cobraron vida de nuevo con un zumbido. Los forjados por los titanes que dormían en su interior despertaron a un nuevo mundo… y a un nuevo destino.

Terráneos

Terráneos

Al despertar, los terráneos descubrieron lo mucho que habían cambiado. La maldición de la carne los había transformado en criaturas de carne y hueso, unas criaturas que recibirían el nombre de enanos.

Aturdidos por su largo sueño, los enanos salieron de la decrépita fortaleza de Uldaman y emergieron a la superficie del mundo. Se sintieron atraídos hacia el oeste, donde una imponente cordillera montañosa ascendía hasta las nubes. Al igual que los gnomos que abandonaron Uldaman siglos atrás, los enanos se enfrentaron a toda clase de peligros. No obstante, a diferencia de los primeros, que se valían de su ingenio para sobreponerse a las amenazas, los enanos dependían de su enorme resistencia y en su fuerza física, Al final, alcanzaron las montañas que se dibujaban en el horizonte y se establecieron en la fría región de Dun Morogh.

Aunque la maldición de la carne emborronó sus recuerdos, los enanos aún conservaban tenues lazos con sus orígenes como forjados por los titanes. Inspirados por estas visiones del pasado, bautizaron su nuevo hogar como Khaz Modan o «Montaña de Khaz», en honor al titán forjador Khaz’goroth. Los enanos conservaron además una afinidad natural por la mampostería y la minería. Excavaron bajo el pico más alto de Khaz Modan y allí construyeron una enorme forja. A su alrededor, los enanos erigieron una gran ciudad llamada Forjaz que se convertiría en su capital y en el corazón de una poderosa nación que se extendería por las profundidades de las montañas.

Forjaz

Forjaz

Cuando los enanos empezaron a excavar bajo las montañas de Khaz Modan para expandir sus territorios, descubrieron a los gnomos que se habían establecido en las cavernas cercanas. Los habitantes de Forjaz se vieron cautivados por el ingenio y la tecnología de sus diminutos vecinos. Los enanos, además, sentían una afinidad natural hacia los gnomos, pues ambos compartían un pasado como forjados por los titanes.

Los enanos compartieron con los gnomos sus conocimientos de masonería y sus dotes para la construcción, y les ayudaron a establecer los cimientos de una gran ciudad que más tarde recibiría el nombre de Gnomeregan, A su vez, los gnomos enseñaron ingeniería y ciencias a los enanos, lo que trajo a Forjaz avances y mejoras muy necesarios. Aunque en los siglos venideros los gnomos y los enanos se concentrarían mayormente en sus asuntos, ambas razas establecieron un vínculo inquebrantable y se ayudaban mutuamente en tiempos de necesidad.

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