WoW Crónicas I – El nacimiento de Arathor

2 800 años Antes del Portal Oscuro

Durante miles de años, la humanidad prosperó en los Reinos del Este. Esta joven raza tuvo su origen en un grupo de vrykul que se asentaron en los Claros de Tirisfal. Aunque los humanos eran más pequeños y endebles que sus precursores, poseían un poderoso instinto de supervivencia y una gran fuerza de voluntad.

Grupos de humanos cazadores y recolectores proliferaron en los bosques y las colinas del continente. A medida que su sociedad evolucionaba y avanzaba, los humanos se agruparon en distintas tribus. Cada tribu practicaba sus propias creencias animísticas, basadas generalmente en formas primitivas de chamanismo o druidismo. A pesar de la presencia de los trols Amani, los altos elfos y otras amenazas potenciales, el mayor enemigo de los humanos eran ellos mismos. Las primeras tribus protagonizaban constantes guerras entre ellas por el territorio y, por extensión, por el poder.

Una de las tribus, los Arathi, se percató de que su modo de vida era erróneo. En unas pocas décadas, las incursiones trol en territorio humano se volvieron más frecuentes y violentas. Algo estaba cambiando en los salvajes Arathi que habitaban en el norte. Los Arathi sabían que, si la humanidad permanecía dividida, no soportaría una guerra abierta contra sus enemigos de piel musgosa. Liderados por el señor de la guerra Thoradin, la tribu se embarcó en una campaña para unificar a todos sus rivales bajo una misma bandera, ya fuera mediante la diplomacia o por la fuerza.

Thoradin de Arathor

Thoradin de Arathor

Los Arathi vivían en el límite noroeste de las tierras humanas y tenían un largo historial de escaramuzas con los trols. Esta amplia experiencia convirtió a Thoradin en un maestro estratega y, en tan solo seis años, sometió a las demás tribus. En algunos casos, las ganó con matrimonios políticos; en otros, provocando enfrentamientos entre sus rivales. Solo en contadas ocasiones, el astuto líder se vio obligado a conquistar algunas de las tribus más beligerantes.

Para sorpresa de aquellos de los vencidos, Thoradin no reinó como un tirano. Ofreció a sus antiguos enemigos paz e igualdad como integrantes de la gloriosa nueva nación que anhelaba construir: un reino humano unificado de infinito potencial. Los líderes tribales no caerían en el olvido; en vez de eso, servirían como grandes generales. Con sus actos, Thoradin se ganó la lealtad de sus adversarios y fue coronado rey.

El Rey Thoradin nombró su nuevo reino Arathor. Encargó a sus arquitectos de mayor talento la construcción de una imponente capital al sureste de los Claros de Tirisfal que recibiría el nombre de Strom. El terreno semiárido que rodeaba la ciudad haría de barrera entre los humanos y los Amani para impedir que los trols tendieran sus temidas emboscadas. Thoradin también ordenó a su gente la construcción de un gran muro cerca de la capital para protegerla aún más de los Amani. El poderío de Strom pronto llegó a los oídos de muchas de las dispares tribus humanas del continente, muchas de las cuales acudieron a la fortaleza en busca de seguridad.

Tal y como Thoradin esperaba, los trols Amani hicieron notar su presencia en los territorios fronterizos humanos. El rey envió a dos de sus mejores generales para recabar información sobre sus enemigos y acabar con cualquiera que traspasara las fronteras de Arathor.

Uno de estos generales era Ignaeus. Él y su gente eran originarios de las escarpadas Montañas de Alterac. Aunque los humanos de otras regiones los consideraban toscos y salvajes, Ignaeus y sus norteños no tenían parangón en fuerza y valentía. Sus tropas se aventuraron más allá de las fronteras de Arathor, masacrando a los trols que acechaban en los bosques. Ignaeus se ganó el sobrenombre «Azote de los Trols» por la sangre Amani vertida por su mano.

La Mano de Plata

La Mano de Plata

La leyenda de la Mano de Plata

Nadie sabe que fue de la famosa mano de plata de Tyr, olvidada eones atrás en el corazón de los Claros de Tirisfal La mano de plata era un símbolo común entre las tribus humanas de la región. La bordaban en sus ropas la grababan enjoyas, la empleaban para ahuyentara los espíritus malignos, para protegerá los guerreros en la batalla o para curar enfermedades. Siglos más tarde, se convertiría en el símbolo de una gran orden de paladines que blandían la Luz y que consideraban el sacrificio como la mayor de las virtudes.

El otro general predilecto del rey Thoradin era Lordain, originario del corazón de los Claros de Tirisfal. Él y sus soldados eran más refinados que Ignaeus y los pueblos de las montañas, y poseían una apariencia y un comportamiento caballerescos. Las tropas de Lordain patrullarían las fronteras septentrionales de Arathor de forma incasable para acabar con cualquier fuerza incursora Amani que osara acercarse al reino.

Tanto Lordain como Ignaeus regresaban frecuentemente a Strom con relatos sobre un enorme conflicto en ciernes entre los Amani y los altos elfos del lejano norte. También se rumoreaba que algo más oscuro crecía en los bosques, cuentos sobre extraños rituales vudú y criaturas sobrenaturales al acecho entre la maleza ocultas por el manto de la noche.

Aunque estos relatos resultaban preocupantes, Thoradin y sus generales acordaron no poner en peligro a su gente ayudando a los huraños altos elfos. De momento, el grueso de sus tropas permanecería tras las enormes murallas de Strom, seguros de rechazar a cualquier enemigo.

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2 comentarios

    • Paco en 16 abril, 2019 a las 10:20 pm
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    Una pregunta, cuando los arathi fundan Strom, ¿ya existían los Círculos de los Vínculos de los elementales que hay por las Tierras Altas Arathi o estos surgen luego?, porque me resulta extraño que no se les haga ningun tipo de mención. Alguien sabe?

    1. Paco, si existen en Arathi 3 Piedra de Vínculo (Oeste, Este y Exterior), pero en la historia no se hace referencias a ellas ni su ubicación cronológica. La historia se enfoca principalmente en eventos más globales y generales, al parecer eso tiene un importancia menor.

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