WoW Crónicas I – La Maldición de Canto de Cristal

6 000 años Antes del Portal Oscuro

Mientras Quel’Thalas florecía, otras comunidades de Altonato luchaban por sobrevivir. Una de ellas moraba en la ciudad de Shandaral, un repositorio de reliquias y artefactos arcanos construido en el extremo norte de Kalimdor durante el apogeo del Imperio de los elfos de la noche. Tras el Hendimiento, el continente principal de Azeroth se rompió en muchos pedazos. Ahora, la ciudad de Shandaral y sus habitantes élficos se encontraron atrapados en el gélido corazón de un duro continente conocido como Rasganorte.

Los Altonato de Shandaral permanecieron totalmente aislados de sus primos de Kalimdor y los Reinos del Este. La distancia del nuevo Pozo de la Eternidad los dejó vulnerables a las enfermedades y otras aflicciones. Pero, a diferencia de los seguidores de Dath’Remar, los Altonato de Shandaral carecían de viales de las aguas del Pozo de la Eternidad original. No disponían de los medios para crear una nueva fuente de poder. Durante siglos, estos Altonato buscaron desesperadamente nuevas formas de nutrirse en los cercanos bosques de Canto de Luna.

El Nexo

El Nexo

El Nexo

El Nexo

Durante este tiempo, algunos Altonato vieron cómo los dragones del vuelo azul empleaban hechizos para cristalizar formas vivientes y absorber su poder. Aunque los dragones empleaban esta magia por simple curiosidad, los elfos creyeron que esta técnica terminaría para siempre con su sufrimiento.

Los Altonato trataron de interactuar con los dragones, pero siempre eran ignorados o, a veces, recibidos con hostilidad. Finalmente, presos de la desesperación, un grupo de hechiceros Altonato se infiltraron en el Nexo, la mágica guarida del vuelo azul. Los Altonato aprendieron las técnicas secretas de los dragones, pero su codicia los arrastró a llevarse más de lo que debían. Los elfos robaron algunas de las poderosas reliquias almacenadas en el Nexo pero, al hacerlo, dispararon las alarmas mágicas del lugar. Los dragones azules entraron en frenesí y, aunque los ladrones huyeron con vida, sabían que los dragones se vengarían.

Dragones azules descendiendo sobre los altonatos en el bosque de Canto de Luna

Dragones azules descendiendo sobre los altonatos en el bosque de Canto de Luna

Su ira no se hizo esperar. Docenas de dragones se lanzaron sobre Shandaral, enfurecidos por el robo cometido por unos seres «inferiores» como los Altonato. Los hechiceros elfos, desesperados por ahuyentar a sus enemigos, se agruparon en un gélido acantilado sobre Canto de Luna y acordaron emplear las nuevas técnicas que habían aprendido en el Nexo. Al unísono, los hechiceros Altonato concentraron su poder para cristalizar un pequeño fragmento de bosque y emplear su energía como arma contra los dragones.

Bosque Canto de Cristal

Bosque Canto de Cristal

El resultado fue desastroso. El imprudente hechizo de los Altonato desencadenó una gigantesca explosión visible desde Kalimdor y los Reinos del Este. El rugiente torrente de energía cristalizó todo el bosque de Canto de Luna en un instante. Los dragones azules percibieron el hechizo y huyeron a tiempo. La enorme descarga de energía hizo añicos las formas físicas de todas las criaturas vivientes de la región, mientras sus espíritus, intactos pero deformados por el poderoso hechizo, fueron condenados a vagar por esas tierras, que en adelante recibirían el nombre de Bosque Canto de Cristal.

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