WoW Crónicas I – Los Dos Imperios

Cuando el imperio de Lei Shen expandió su poder y su ocupación, él no tardó mucho en considerar a todas las criaturas de sus dominios como sus siervos. La maldición de la carne era una debilidad, según él, y aunque no todos los mogu podrían librarse para siempre de la mácula, los demás seres de carne siempre serían inferiores a ellos.

El Rey del Trueno lanzó una campaña esclavista por las tierras que rodeaban el valle. Los sabios jinyu habían establecido un pequeño imperio pero, aunque lucharon con gran valor, al final sucumbieron ante el poder de Lei Shen. Los mogu saquearon sus ciudades y derruyeron por completo su civilización.

Xuen, Tigre Blanco luchando contra el Rey del Trueno

Xuen, Tigre Blanco luchando contra el Rey del Trueno

Nada más enterarse del destino de los jinyu, los pandaren huyeron hacia la Cima Kun-Lai, al norte del valle. Allí buscaron la protección de Xuen, el Tigre Blanco. Cuando Lei Shen llegó al pie de la montaña con sus ejércitos, desafió a Xuen a un duelo que decidiría el destino de los pandaren. Xuen aceptó y, durante muchos días, la batalla entre el Tigre Blanco y el Rey del Trueno retumbó sobre los cielos de Kun-Lai. Al final, Xuen no fue rival para el poder de los titanes que Lei Shen había robado. Lei Shen encadenó a Xuen cerca del pico de la montaña, obligando al Augusto Celestial a presenciar como los mogu esclavizaban a los pandaren. Temeroso de que la filosofía pacifista de los pandaren socavara su mandato, Lei Shen les prohibió la lectura y la escritura, e incluso a hablar otro idioma que no fuera la lengua mogu. La desobediencia implicaba una muerte lenta y brutal.

Los mogu forjaron sus mejores palacios y monumentos con la sangre y el sudor de las razas que esclavizaban. Pronto, su imperio contó con un idioma unificado, un sistema de pesos y medidas y el primer compendio de leyes escrito en Azeroth, un brutal código que encumbraba a los mogu sobre las demás criaturas. Lei Shen también obligó a sus esclavos a luchar como soldados o a ampliar las toscas fortificaciones que antaño sirvieron para defender el valle del ataque de los mántide. Así nació la Espina de la Serpiente, un gigantesco muro de piedra que separaba a los mogu de las tierras insectoides. Cuando los esclavos perecían o perdían su eficiencia, Lei Shen creaba nuevos esclavos con el poder del Motor de Nalak’sha. Esto llevó al nacimiento de una miríada de seres como los diminutos pero resistentes grummles y los salvajes reptiles llamados saurok.

Espina de la Serpiente

La Traición de los Hozen

En los años de mayor esplendor de su imperio, los jinyu mantenían estrechos vínculos con los hozen. Ambos acordaron apoyarse mutuamente para resistirla acometida de los mogu. Sin embargo, en la víspera de la última batalla de los jinyu contra Lei Shen, los hozen les traicionaron. En secreto, los supuestos aliados de los jinyu juraron lealtad al Rey del Trueno a cambio de trato preferente (una promesa que jamás se cumplió). Esta traición aseguró la derrota de los jinyu y dio pie a un amargo enfrentamiento racial con los hozen que duraría generaciones.

El Destino de los Augustos Celestiales

Cuando Lei Shen aprisionó al Tigre Blanco, los otros celestiales acudieron a ayudar a los pandaren. No obstante, al igual que Xuen, todos sucumbieron ante el Rey del Trueno. Seguidamente, Lei Shen prohibió adorar a los celestiales bajo pena de muerte. Los pandaren perdieron muchos de sus vínculos con los dioses salvajes, pero no todos. Unos pocos esclavos valientes continuaron en secreto las enseñanzas de los celestiales.

El imperio mogu pronto atrajo la atención de otras civilizaciones de Azeroth. Los trols Zandalari, en particular, se maravillaron ante los poderes del Rey del Trueno. Uno de los líderes Zandalari, un reverenciado sumo sacerdote llamado Zulathra, vio una oportunidad de oro en los mogu. Junto a un retén de trols, visitó los dominios del Rey del Trueno con una simple proposición: aunque los mogu poseyeran el poder del mundo, los trols ostentaban el conocimiento de la tierra. Los dos imperios se fortalecerían mutuamente y compartirían sus secretos. Si se aliaban, ninguna fuerza en Azeroth osaría plantarles cara.

La oferta intrigó a Lei Shen. Por primera vez, se encontraba ante criaturas que deseaban dominar la tierra en vez de limitarse a vivir en paz con ella. Los mogu raras veces se aventuraban fuera de sus fronteras; la superstición y su profundo deber como protectores del valle aún controlaban sus acciones. Podían continuar explorando el mundo desde una posición de ignorancia o aliarse con los trols y aprender sus misterios con rapidez.

En realidad, ambos líderes planeaban traicionar al otro. Zulathra creía que los Zandalari podrían robar los poderes divinos de Lei Shen una vez aprendieran los secretos de los mogu. Mientras, el Rey del Trueno planeaba esclavizar a los Zandalari en cuanto dejaran de ser útiles. Pero aun así mantuvieron sus planes en secreto, incluso ante su gente, y firmaron un acuerdo en público. A cambio del conocimiento de los Zandalari, los mogu los entrenarían en las artes de la magia Arcana. También prometieron a los Zandalari una franja de tierra fértil cerca del valle.

Lei Shen llegó incluso a un trato secreto con Zulathra. El Rey del Trueno había ideado una forma de revivir completamente su espíritu si algún día moría, pero no deseaba confiar tamaño conocimiento a sus propios siervos. Los mogu eran un pueblo sediento de poder, y seguramente tratarían de hacerse con el imperio si Lei Shen caía. Solo los Zandalari tendrían la llave de la resurrección de Lei Shen. Sin él, los trols eran conscientes de que nunca aprenderían los secretos de la magia Arcana… ni podrían hacerse con su increíble poder.

Aunque ambos líderes continuaron con sus maquinaciones, sus traiciones nunca llegaron a puerto. De hecho, ambos terminaron convirtiéndose en aliados invaluables y su acuerdo duró muchos años.

Regresar al índice de World of Warcraft: Crónicas Volumen I

Share

1 comentario

  1. Oe lerick un dia de estos quiero comunicarme personalmente contigo para q me ayudes en lo de mi BLOG .Respondeme atraves de edel05.cubava.cu

Deja una respuesta

Tu email nunca se publicará.