WoW Crónicas I – La Guerra de los Inbjerskorn

En las eras posteriores a la traición de Loken, los forjados por los titanes exiliados de Ulduar se propagaron por el norte de Kalimdor. Los torpes gigantes se desperdigaron gradualmente por las montañas y los mares de la región y se perdieron de vista. Los terráneos se refugiaron en túneles subterráneos de gran profundidad, donde se enfrentaron por el territorio a una raza de violentas y deformes criaturas llamadas troggs. Muchos de los vrykul permanecieron en la superficie, congregados en pequeños clanes. Algunos de estos grupos vagaban como nómadas por los inhóspitos paisajes el norte, mientras que otros construían sus hogares en la boscosa tundra de la región.

Una tenue paz reinaba entre estos grupos de forjados, pero no duraría. Con el tiempo, fuerzas malignas se dispusieron a tomar las tierras antaño protegidas por los guardianes. Dos de estas fuerzas eran creaciones del propio Loken: los gigantes de fuego Volkhan e Ignis.

Para los gigantes, las Cumbres Tormentosas que rodeaban Ulduar eran una tierra lista para ser conquistada, pero para controlar la región, antes necesitarían un ejército. Con este fin, los gigantes recurrieron al fiero clan Inbjerskorn de los vrykul.

Aunque muchos vrykul eran beligerantes por naturaleza, la mayoría evitaban las confrontaciones directas con los de su especie. Los Inbjerskorn eran la excepción. Estos vrykul habían desarrollado una cultura de violencia y agresión auspiciadas por su firme creencia en que un día ascenderían a las Cámaras del Valor. Amaban los conflictos, ya fuera entre miembros del clan o con otros grupos de forjados por los titanes.

Volkhan e Ignis tomaron el control de los Inbjerskorn por la fuerza y avivaron las llamas de sus ansias de batalla. Los gigantes fortalecieron la piel metálica de los vrykul con armaduras encantadas. Volkhan e Ignis, también forjaran poderosas armas diseñadas para reventar las pieles rocosas y metálicas de los otros forjados.

Pero cuando este nuevo ejército se disponía a partir a la conquista, aparecieron anomalías entre los Inbjerskorn. La piel metálica de los vrykul se tornó frágil y quebradiza. Se trataba de los primeros síntomas de la maldición de la carne.

Los Troggs y el Origen de Uldaman

Tras la guerra contra los dioses antiguos, los guardianes crearon nuevos forjados por los titanes en la Forja de los Deseos para que les ayudaran a reformar el mundo. No obstante, sus primeros diseños resultaron demasiado complejos y ambiciosos. En vez de moldear sirvientes perfectos, crearon a unos salvajes de piel rocosa conocidos como troggs. Los guardianes refinaron y perfeccionaron sus diseños con presteza, y la siguiente generación en nacer de la Forja de los Deseos serían los terráneos.

La existencia de los troggs importunaba a los guardianes, pero no deseaban destruirlos. En vez de eso, Hierraya construyó una bóveda subterránea que serviría de cámara de estasis para los troggs. Sin embargo, algunos escaparon de su encierro y vagaron por el recién ordenado mundo. Otros incluso se encaminaron hacia el dominio de la tierra en el Plano Elemental, Infralar.

Pese a este contratiempo, Volkhan e Ignis no tenían intención alguna de abandonar su campaña, pero eran conscientes de que ya no podían depender únicamente de los Inbjerskorn en su camino a la victoria. Para fortalecer su ejército, Volkhan e Ignis crearon poderosos gólems fundidos y constructos de hierro diseñados por ellos mismos.

Este gigante ejército Inbjerskorn marchó primero contra los pacíficos terráneos, asaltando sus guaridas subterráneas. Los terráneos no estaban preparados para un enemigo tan poderoso y organizado, y los Inbjerskorn masacraron cavernas enteras. Un pequeño grupo de supervivientes escaparon a la matanza y buscaron la ayuda de Tyr, Archaedas y Hierraya, que hasta entonces habían evitado la furia de Loken.

Enfurecidos por lo sucedido, Tyr y sus compañeros partieron de inmediato hacia las cavernas de los terráneos para ayudar a los forjados por los titanes asediados. El propio Tyr lideró a los más valientes de entre los terráneos en escaramuzas contra los Inbjerskorn, mientras Archaedas y Hierraya construían fortificaciones para detener futuros ataques. Con el tiempo, los terráneos y sus aliados repelieron a los Inbjerskorn.

Aunque su asalto a las Cumbres Tormentosas había fracasado, los gigantes no se dieron por vencidos. Regresaron a sus abrasadoras forjas y forjaron un nuevo ejército incluso más poderoso que el anterior. Insatisfechos con sus gólems y sus constructos, Volkhan e Ignis crearon lazos encantados para capturar y esclavizar a vuelos enteros de protodragones. Estas criaturas servirían no como monturas, sino como bestias de guerra. Los gigantes equiparon a sus esclavos alados con armas ardientes para instigar el terror en los corazones de sus enemigos.

El siguiente asalto salvaje de los Inbjerskorn destruyó las defensas de los terráneos, obligándolos a abandonar su refugio. Los terráneos se dispersaron por los frígidos pasos de montaña, pero no lograron escapar de sus perseguidores. Los vrykul y los gólems les dieron caza por tierra mientras los protodragones los hostigaban desde el cielo. Incluso Tyr, Archaedas y Hierraya tuvieron que huir ante la furia de los Inbjerskorn.

Consciente de que sus aliados y él no podrían derrotar solos a los Inbjerskorn, Tyr imploró la ayuda de los cinco Dragones Aspectos. Los nobles dragones montaron en cólera al ver a tantos forjados por los titanes muertos, y su furia se acrecentó aún más cuando averiguaron que el enemigo también había esclavizado a muchos protodragones. Sin vacilar, los Aspectos alzaron el vuelo y liberaron todo su poder sobre los cuerpos metálicos de sus enemigos.

Dragones Aspectos

Dragones Aspectos

Como ya hicieron en su pugna contra Galakrond, los Aspectos colaboraron para derrotar al ejército vrykul. Alexstrasza levantó enormes muros de llamas encantadas para contener a los Inbjerskorn. Malygos inutilizó los gólems y los constructores de guerra drenando su energía mágica y rompió las ataduras encantadas que aprisionaban a los protodragones, liberándolos. Neltharion hizo crecer de la tierra enormes montañas para acorralar a los vrykul y a sus líderes gigantes. Por último, Ysera y Nozdormu combinaron sus poderes para generar un hechizo que terminaría con el conflicto de una vez por todas.

Ysera y Nozdormu envolvieron a los Inbjerskorn con una pesada niebla que durmió al ejército de forjados. Una vez incapacitados, fueron encerrados en necrópolis construidas por todo el norte de Kalimdor. Jamás conocerían el pacífico reposo del Sueño Esmeralda. El suyo sería un sueño vacío e inconsciente que duraría miles y miles de años.

En los milenios venideros, la maldición de la carne continuó transformando a los vrykul Inbjerskorn. Cuando al fin despertaron, descubrieron que casi todos ellos habían degenerado hasta convertirse en criaturas mortales de carne y hueso.

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