WoW Crónicas I – Odyn y la construcción de Las Cámaras del Valor

Mientras los otros guardianes conducían la ceremonia para fortalecer a los Dragones Aspecto, Odyn se lamentaba en los salones de Ulduar. Estaba furioso porque sus aliados habían contravenido sus designios… que eran los designios del Primer Designado. Más allá, Odyn tenía la certeza absoluta de que los Dragones Aspecto fracasarían en su tarea de proteger el mundo.

Por el bien de Azeroth, Odyn decidió tomar cartas en el asunto. Su plan consistía en crear un ejército de élite al que recurrir para proteger el mundo en caso de necesidad. Para formar este ejército, Odyn contaría con muchos de los poderosos vrykul, de los cuales siempre había admirado su coraje innato y su fuerza. A sus ojos, los vrykul personificaban el espíritu guerrero más que ninguna otra raza forjada por los titanes.

Ulduar

Ulduar

Cuando regresaron a Ulduar, Tyr y el resto de los guardianes exigieron a Odyn que abandonara sus insensatos planes. Pero el Primer Designado hizo oídos sordos a sus palabras. La convicción y el compromiso de Odyn con su visión de lo correcto era total. Invitó al resto de guardianes a que le ayudaran a crear su ejército, pero cuando ninguno de ellos dio un paso al frente, Odyn anunció que proseguiría por su cuenta.

Odyn ocupó una de alas de Ulduar para alojar su nuevo ejército y, para separarla permanentemente del resto de la fortaleza y de sus hermanos guardianes, recurrió a la hechicera Helya. Con el paso de las eras, Odyn había llegado a considerar a Helya como una suerte de hija adoptiva. Helya tejió un potente conjuro alrededor de la fortaleza de Odyn, y después concentró todo su poder, arrancó el enorme pedazo de Ulduar de la tierra y lo propulsó hacia el nuboso cielo. Con el tiempo, esta ciudadela flotante recibiría el nombre de las Cámaras del Valor.

Cámaras del Valor

Cámaras del Valor

Hechicera Helya

Hechicera Helya

Desde lo alto de su Fortaleza, Odyn lanzó una proclama a todos los vrykul. Aquellos que demostrasen su valor pereciendo gloriosamente en combate, vivirían de nuevo en las Cámaras del Valor. Sus espíritus serían transportados a la fortaleza y alojados en nuevos cuerpos forjados por la tormenta.

Estos campeones, los Valarjar, servirían como los principales guardianes de Azeroth. Sus hazañas perdurarían en los corazones de los forjados por los titanes para siempre.

Lo único que restaba era encontrar la forma de transportar los espíritus de los muertos hasta las Cámaras del Valor. Con este propósito, Odyn estudió las energías que impregnaban las Tierras Sombrías, Los conocimientos que adquirió le permitieron transformar a algunos de los vrykul en criaturas espectrales llamadas Val’kyr, Estos siervos fantasmagóricos podrían viajar entre el mundo físico y el sombrío acompañando las almas de aquellos que lo merecieran hasta la fortaleza. Pero aquellos que se transformasen en Val’kyr vivirían malditos como fantasmas para toda la eternidad.

Helya transformada

Helya transformada

Ningún vrykul se ofreció voluntario para convertirse en un siniestro Val’kyr, por lo que Odyn decidió crear a sus sirvientes por la fuerza. Helya criticó duramente al guardián por disponerse a esclavizar a otros forjados en contra de su voluntad. La discusión entre ambos fue tan dura que poco faltó para que llegaran a las manos. Al final, Helya amenazó a Odyn con devolver las Cámaras del Valor a Ulduar si no cejaba en su empeño.

 

Odyn consideró que la desobediencia de Helya no solo suponía una amenaza para sus planes, sino para el futuro mismo de Azeroth. Cegado por su visión del esplendor que las Cámaras del Valor podrían alcanzar, el guardián atacó a la hechicera. Odyn destruyó su forma física y deformó su espíritu hasta convertirla en la primera de los Val’kyr, Los aullidos de dolor y de angustia de Helya se escucharon por todo Azeroth y penetraron hasta el corazón de las Tierras Sombrías.

Val'kyr

Val’kyr

Esta violenta transformación ensombrecería a Helya para siempre, pero su tormento no acabaría allí. Aunque detestaba a Odyn por lo que le había hecho, se veía obligada a obedecer su designios. Bajo sus órdenes, Helya se dedicó a transformar a muchos vykrul en malditos Val’kyr en contra de su voluntad.

Durante milenios, Helya y sus compañeros espectrales guiaron a las almas de los héroes vrykul hasta las Cámaras del Valor. La ciudadela se llenó de poderosos Valarjar, forjados en las tormentas. Odyn entrenó y otorgó poderes a cada uno de estos guerreros. No sentía remordimiento alguno, ni por abandonar a sus hermanos guardianes, ni por transformar a Helya en la primera Val’kyr. En su mente, todo era por el bienestar de Azeroth y en honor al gran Panteón.

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