WoW Crónicas I – La carga de los Vuelos de Dragón

Mientras Tyr y los protodragones combatían contra Galakrond, el resto de los guardianes por fin emergieron de su estupor. Demasiado tarde, pero se dieron cuenta de la amenaza que suponía la corrupta monstruosidad. Se sintieron avergonzados por su apatía, pero a la vez se inspiraron en el coraje de los aliados alados de Tyr. Sin embargo, Tyr nunca reprendió a los otros guardianes, sino que los convenció para que otorgaran poderes a los protodragones que les permitieran proteger Azeroth.

El único que se opuso fue Odyn. El guardián reconocía el heroísmo de los protodragones, pero estaba en contra de confiarles el destino de Azeroth. Odyn creía que Alexstrasza y sus parientes eran criaturas primitivas, y que solo los forjados por los titanes podían ser depositarios de la responsabilidad de proteger el mundo. Aducía también que, como Primer Designado, la decisión final recaía en él.

Pero Tyr y el resto de los guardianes no estaban de acuerdo. Mediante su coraje y su sacrificio, los protodragones se habían ganado el derecho a ser los guardianes de Azeroth. A pesar de las protestas de Odyn, los demás guardianes siguieron con su plan. Tras la derrota de Galakrond a manos de los protodragones, los guardianes acudieron a la tundra helada que presenció la batalla final. Incluso Ra viajó desde el lejano sur para asistir a la gran ceremonia. Los guardianes ejercieron de conductos para el poder de sus creadores y derramaron las bendiciones del Panteón sobre los protodragones.

El Alto Guardián Ra canalizó el poder de su creador, Aman’Thul, al protodragón Nozdormu. De entre la miríada de poderes del titán, Nozdormu fue bendecido con la capacidad de controlar el tiempo. En adelante sería conocido como Nozdormu el Atemporal, y ostentaría el poder sobre los caminos entrelazados del destino.

 Alexstrasza

Nozdormu, Alexstrasza e Ysera

La amable y siempre misericordiosa Freya llamó a su a creador, Eonar, para que otorgara su bendición a la protodragón Alexstrasza. Conocida a partir de entonces como la Protectora, Alexstrasza dedicaría todo su ser a salvaguardar las formas de vida del mundo. Tras demostrar su coraje y compasión en la batalla contra Galakrond, fue también coronada como la Reina de los Dragones y se le otorgó el mando sobre su especie.

Freya también imploró a Eonar para que bendijera a Ysera, la hermana menor de Alexstrasza, con el poder de la naturaleza. Ysera recibió la misión de vigilar la floreciente flora y fauna de Azeroth desde el Sueño Esmeralda. Conectada al reino etéreo, Ysera se sumió en un profundo trance y desde entonces recibe el nombre de la Soñadora.

El Guardián Loken llamó a su creador, Norgannon, para que imbuyera al protodragón Malygos con increíbles poderes arcanos. En adelante, Malygos sería conocido como el Tejehechizos, y los reinos infinitos de la magia y los secretos arcanos serian suyos para explorar, proteger y compartir.

 

Malygos y Neltharion

Por último, el Guardián Archaedas pidió a su creador, Khaz’goroth, que otorgara parte de su enorme poder al indomable protodragón Neltharion. Este recibiría el título de Guardián de la Tierra y su reino serían las montañas y las profundas cavernas. Neltharion era la personificación de la fuerza del mundo y, durante miles de años, ejercería como el mejor amigo y confidente de Alexstrasza.

Resplandecientes por la energía del Panteón, los cinco protodragones se convirtieron en inmensas criaturas de enorme gracilidad. La piel de Nozdormu se tornó de color bronce y relucía como un mar de arena dorada. Las escamas de Alexstrasza cobraron un color rojo vivo y profundo. La esbelta Ysera se volvió de un verde vibrante, símbolo de su vínculo con la naturaleza. Malygos adoptó un color azul frío y cristalino mientras sus escamas irradiaban potentes energías arcanas. Y por último Neltharion, cuya gruesa y tosca piel se volvió de color negro terroso.

A partir de aquel día, las cinco extraordinarias criaturas serían conocidas como los Dragones Aspecto.

Los guardianes también crearon una nueva especie para ayudar a los Dragones Aspecto a proteger el mundo, una especie que sirviera como aliada y consorte de los Aspectos. Los guardianes alteraron mágicamente cientos de huevos de protodragón y de ellos surgieron unas criaturas nacidas a imagen y semejanza de los Aspectos. Esta nueva raza, conocida como los dragones, se dividiría en cinco vuelos distintos: bronce, rojo, verde, azul y negro.

Aunque cada vuelo servía a un Dragón Aspecto distinto, todos compartían el deber de proteger Azeroth. Para fortalecer este vínculo, los guardianes crearon una gran torre en el norte de Kalimdor llamada Templo del Reposo del Dragón que se convertiría en el corazón de la cultura y la sociedad de los dragones, un santuario donde podían reunirse y debatir sobre sus actividades. Pero, por encima de todo, el Templo del Reposo del Dragón sería un símbolo de su unidad.

Satisfechos tras completar su trabajo, los guardianes se retiraron a sus refugios, dejando a la protección de las criaturas vivientes de Azeroth en manos de los Aspectos.

Regresar al índice de World of Warcraft: Crónicas Volumen I

Share

Deja un comentario

Tu email nunca se publicará.