WoW Crónicas I – La Despedida del Panteón

TitanesSatisfechos con la obra de los guardianes y seguros de que dejaban el alma-mundo durmiente en buenas manos, el Panteón se preparó para adentrarse de nuevo en la Gran Oscuridad. El descubrimiento de Azeroth era la prueba de que en el universo aún podían existir otros titanes, y los miembros del Panteón ansiaban retomar su búsqueda.

Los guardianes se lamentaron por la inminente marcha de sus creadores, pero a la vez ser depositarios del honor de salvaguardar Azeroth los llenaba de orgullo. Para conmemorar la marcha del Panteón, Loken y Mimiron crearon un juego de artefactos encantados llamados los Discos de Norgannon, que transcribiría la historia de Azeroth a medida que se desarrollara. Si algún día el Panteón regresaba, dispondrían de un registro de todo lo sucedido en su ausencia.

Algalon el Observador

Algalon el Observador

En su último acto antes de partir, Aman’Thul nombró al constelar Algalon el Observador como guardián celestial del mundo. Los titanes no podían ignorar la posibilidad de que el alma-mundo se corrompiera y, en caso de que sucediera, Algalon tenía el poder de iniciar el proceso de activación de la Forja de la Creación, que purgaría el mundo de toda forma de vida y, junto a ellas, de cualquier resquicio de corrupción.

Con eso, el Panteón se despidió de sus forjados y desapareció entre las estrellas. Los titanes habían hecho lo posible por sanar Azeroth y asegurar el crecimiento del alma-mundo. Ahora solo quedaba esperar a que un día, con suerte, el alma-mundo despertara.

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