WoW Crónicas I – La Voluntad del Vacío

Mientras el Panteón buscaba almas-mundo dormidas, Sargeras y Aggramar continuaron exterminando monstruos errantes. Los dos campeones acordaron que podían proteger más mundos si trabajaban por separado, contactando ocasionalmente con el otro en tiempos de necesidad. Así fue como cada titán tomó su propio camino.

Fue durante esta época cuando Sargeras descubrió el terrorífico alcance de los planes de los señores del Vacío.

Aggramar

Aggramar

Sargeras acudió a un remoto recodo de la Gran Oscuridad en el que las frías energías del Vacío emanaban de un mundo negro y yermo… Allí, Sargeras encontró unos enormes seres que jamás había encontrado en la superficie de otros mundos. Se trataba de los dioses antiguos, que se habían incrustado en el mundo para anegarlo con un velo de energías del Vacío.

Con incipiente terror, Sargeras descubrió que no se trataba de un mundo cualquiera. Escuchó el alma-mundo soñando en su interior. Pero no se trataba de los sueños felices que Sargeras había escuchado en otras almas-mundo… sino de terroríficas pesadillas. Los zarcillos de los dioses antiguos habían penetrado profundamente en el mundo, envolviendo el espíritu del titán dormido en la sombra.

Alma-Mundo corrupta

Alma-Mundo corrupta

Un cónclave de Nathrezim también descubrió este mundo negro. Acudieron para establecerse entre los dioses antiguos, deleitándose con su poder oscuro. Percibiendo su maldad, Sargeras capturó a los Nathrezim y los interrogó sin piedad. Los demonios revelaron lo que sabían sobre los dioses antiguos y las intenciones de los señores del Vacío. Si los poderes del Vacío lograban corromper un titán naciente, despenarían a una criatura de oscuridad inenarrable. Ningún poder de la creación, ni siquiera el Panteón, podría hacerle frente. Con el tiempo, el titán corrompido consumiría toda la materia y la energía del universo, sometiendo cada brizna de la existencia a la voluntad de los señores del Vacío.

Sargeras, el invicto campeón de los titanes, sintió miedo por primera vez. Se le ocurrió que, del mismo modo que el Panteón había estado buscando almas-mundo, también lo habían hecho los señores del Vacío. Sargeras jamás había imaginado que las energías del Vacío pudieran consumir de tal forma a un titán durmiente.

Pero la prueba se encontraba ante sus ojos.

La rabia y la angustia rugieron en el alma de Sargeras. Exterminó a los Nathrezim de un solo golpe, con tal furia que desintegró completamente a los demonios. Entonces, Sargeras se volvió hacia el mundo negro con el corazón repleto de pena, pues sabía que solo existía una forma de evitar que el titán oscuro se alzara.

Sargeras destruye el Alma-Mundo corrompido

Sargeras destruye el Alma-Mundo corrompido

Con un mandoble de su espada, Sargeras partió el mundo en dos. La explosión resultante aniquiló a los dioses antiguos, pero también acabó con el titán dormido.

Inmediatamente, Sargeras regresó junto al resto del Panteón y convocó a Aggramar. Ante los titanes reunidos, Sargeras relató lo que había visto. Aunque los demás miembros del Panteón mostraron su inquietud ante lo que acababan de escuchar, la impulsiva reacción de Sargeras los sorprendió aún más. Le reprendieron por acabar de forma tan innecesaria con uno de los suyos. De haberles llamado, argumentaban, podrían haber purgado la corrupción del alma-mundo.

Aunque Sargeras trató de convencerlos de la necesidad de sus actos, se dio cuenta de su futilidad. Lo demás titanes no habían visto lo que él había visto. Nunca entenderían por qué había tomado tan drásticas medidas. Apañe de Aggramar, los otros titanes no conocían de primera mano a los demonios o al Vacío. No podían comprender la intensidad de su maldad y su poder corruptor.

Sargeras y el resto del Panteón se enzarzaron en una serie de tensas conversaciones sobre la mejor forma de afrontar la amenaza de los señores del Vacío. Ante todo, Sargeras temía que si los dioses antiguos habían corrompido un alma-mundo, era posible que ya hubieran corrompido otras. Quizá era demasiado tarde para detenerlos.

Sargeras expresó su temor de que la misma existencia fuera ya imperfecta, una idea que anidó en su cabeza tras su encuentro con los dioses antiguos. Si los titanes querían frustrar los nefastos objetivos de los señores del Vacío, solo tenían una opción: incinerar la creación entera. Sargeras consideraba que un universo sin vida era preferible a uno dominado por el Vacío; La vida ya había florecido en el cosmos una vez. Quizá, cuando el universo fuera purgado de la corrupción, la vida florecería de nuevo.

El Panteón

El Panteón

Esta idea aterró al resto del Panteón. Eonar, la Vinculadora de Vida, recordó a Sargeras que los titanes habían jurado proteger a todos los seres vivientes siempre que les fuera posible. Nada era tan terrible como para requerir de una extinción sistemática. Incluso Aggramar se opuso a su mentor, argumentando que debía existir otra forma de derrotar a los señores del Vacío, y conminó a Sargeras a abandonar su tenebroso plan y buscar otra solución.

Sobrecogido por la desesperación y el sentimiento de traición, Sargeras abandonó despectivamente la presencia de los otros titanes. Era plenamente consciente de que sus hermanos jamás entrarían en razón. Y si ellos no le ayudaban a purgar la corrupción de los señores del Vacío, la purgaría él mismo.

Fue la última vez que los titanes del Panteón lo consideraron uno de los suyos.

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2 comentarios

    • TheKing en 21 mayo, 2018 a las 1:47 pm
    • Responder

    Leo error de la traduccion quejamos había visto enconados

    1. Corregido

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