WoW Crónicas I – Sargeras y Aggramar

Sargeras

Incluso entre los extraordinarios integrantes del Panteón, Sargeras sobresalía por su valor y su fuerza sin igual, rasgos que resultarían de gran utilidad en su terrible cruzada contra los demonios. Impulsado por su inquebrantable convicción, Sargeras se lanzó a la Gran Oscuridad.

Pronto, Sargeras se vio atraído por mundos inundados de energías erráticas y volátiles. En aquellos lugares, la influencia de El Vacío Abisal había transpirado al universo físico, permitiendo que un vasto número de demonios se manifestaran.

Durante eones, Sargeras visitó estos mundos asediados y luchó para salvar a sus habitantes mortales de los invasores demoníacos. Contempló cómo sus enemigos reducían civilizaciones enteras a carcasas humeantes, retorciendo a sus habitantes y transformándolos en odiosas y depravadas aberraciones. Sargeras presenció tamaña pérdida y ruina con un avasallador sentimiento de desesperanza. Antes de embarcarse en su misión, no imaginaba que pudiera existir semejante maldad en el universo.

A pesar de todo, los díscolos demonios eran incompetentes y estaban desorganizados. Sargeras derrotó fácilmente a sus enemigos, obteniendo victoria tras victoria. A medida que transcurrían las batallas, Sargeras se dio cuenta de que algunos demonios habían aprendido a controlar las energías del Vacío y, tras investigar dichos poderes oscuros y sus orígenes, descubrió que unos intelectos malignos se dedicaban a expandir la corrupción por el cosmos.

Estos intelectos eran los señores del Vacío, y su poder superaba en mucho al de los demonios. La presencia de los señores del Vacío perturbó profundamente a Sargeras. Meditó, tratando de averiguar los planes del Vacío y las implicaciones de su existencia para el universo.

A pesar de este inquietante descubrimiento, Sargeras continuó con su guerra contra los demonios. La obra del Panteón progresó sin demora, buscando titanes dormidos y ordenando mundos en el proceso. A menudo, Sargeras observaba estos mundos florecientes. Presenciar la vida prosperar, libre de la influencia demoníaca, le proporcionaba una cierta satisfacción. Su amor por la vida reforzaba su voluntad de plantar cara a los señores del Vacío y desbaratar sus siniestros planes para la creación… fueran los planes que fueran.

Con el tiempo, los demonios redoblaron sus esfuerzos, sembrando la muerte y la destrucción en más y más mundos. Para su desesperación, Sargeras se dio cuenta de que ya había combatido con anterioridad a muchos de los demonios. Tras derrotarlos en el universo físico, sus espíritus simplemente regresaban a El Vacío Abisal y, con el tiempo, renacían en cuerpos nuevos.

Aggramar

Aggramar

La única forma de matar permanentemente a un demonio era ajusticiarlo en el Vacío o en las zonas de la Gran Oscuridad saturadas con las volátiles energías de dicho reino. Sargeras, no obstante, desconocía este dato. Solo sabía que sus tácticas habían perdido su efecto. Destruir a sus enemigos no era suficiente: necesitaba encontrar un modo de contenerlos.

Preocupados por estas noticias y por el continuo influjo de actividad demoníaca, el Panteón envió a otro titán para ayudar a su campeón. Su nombre era Aggramar y, a pesar de su poca experiencia en combate, demostró ser un aprendiz aventajado. Se granjeó la admiración de Sargeras y se convirtió en el fiel lugarteniente del titán guerrero. Durante milenios, ambos combatieron hombro con hombro, conformando una barrera inquebrantable contra la crueldad y la carnicería de los demonios.

Mardum, el Abismo Devastado (también conocido como Mardum, el Plano del Destierro

Mardum, el Abismo Devastado (también conocido como Mardum, el Plano del Destierro

Con Aggramar cumpliendo su cometido en combate, Sargeras tuvo tiempo para estudiar de forma adecuada las propiedades de El Vacío Abisal y encontrar una forma de contener a los demonios. Aunque aún no comprendía la enorme escala del volátil reino, aprendió a manipular y moldear algunas de sus energías. Sargeras empleó este conocimiento para forjar una prisión en el interior del Vacío. Conocida como Mardum, el Plano del Destierro, serviría como una dimensión de bolsillo impenetrable de la que nada podría escapar. Los demonios ya no renacerían una vez muertos. Ahora, quedarían confinados en esta prisión, donde languidecerían por toda la eternidad.

Mientras Aggramar y Sargeras continuaban con sus campañas, la prisión rebosaba de demonios cautivos y sus destructivas energías viles. Pronto, la intensidad de la energía fue tal que abrió un rasgón entre el Vacío y el universo físico. En los confines más alejados de la Gran Oscuridad, la prisión aparecía como una estrella ardiente de resplandor verdoso.

Las valientes hazañas de Sargeras y Aggramar pronto trajeron la paz al cosmos. Aunque las incursiones demoníacas siempre supondrían una amenaza paradla Gran Oscuridad, se hicieron cada vez menos frecuentes. Los mundos de los titanes prosperaron y la vida, en toda su complejidad, floreció.

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