WoW Crónicas I – El Alzamiento de los Demonios

Al igual que sucedió en la Gran Oscuridad del Más Allá, la vida también apareció en El Vacío Abisal. Las criaturas que emergieron de tan turbulento reino recibieron el nombre de demonios y nacieron de las energías de la Luz y el Vacío que se filtraron juntas por las fronteras de El Vacío Abisal. Los demonios abrazaron sus airadas pasiones y disfrutaban llevando sus poderes al límite sin importar las consecuencias. Muchas de estas aberraciones se regodeaban en la energía extremadamente volátil que permeaba El Vacío Abisal. Otras aprendieron a hacer uso de los desmedidos poderes de la magia vil. Al poco tiempo, estos demonios sedientos de sangre emergieron a sangre y fuego en el universo físico, aterrorizando las civilizaciones mortales y trayendo la ruina a un mundo tras otro.

Nathrezim o señores del terror

Nathrezim o señores del terror

Los demonios poseían múltiples formas. Algunos, como los bicéfalos canes del Vacío, recorrían los eriales sin caminos de El Vacío Abisal como bestias insaciables. Otros, como los monstruosos abisales y los infernales, eran amalgamas de materia y energía vil sin mente, creadas por demonios más inteligentes y poderosos.

Entre esos grandes demonios se contaban los Nathrezim, también conocidos como señores del terror. Astutos y manipuladores, los señores del terror dedicaban su existencia a dominar las artes de la magia de las Sombras. Los Nathrezim disfrutaban infiltrándose en las civilizaciones mortales, sembrando la desconfianza y enfrentando a naciones entre sí. A medida que estas sociedades evolucionaban y se derrumbaban desde el interior, los Nathrezim corrompían a la población, convirtiendo a los inocentes en nuevas y terroríficas clases de demonios.

Annihilan o señores del foso

Annihilan o señores del foso

Los poderosos annihilan, o señores del foso, conquistaban mundos de forma un tanto más directa. Estos monstruosos carniceros existían únicamente para masacrar y
torturar a los mortales que se cruzaban en su camino. A menudo, los señores del foso esclavizaban a los demonios menores que acechaban en El Vacío Abisal para emplearlos como carne de cañón en sus asaltos contra las civilizaciones mortales de la Gran Oscuridad del Más Allá.

El Panteón pronto supo de las incursiones demoníacas que se sucedían en los lejanos recodos de la creación. Temerosos de que los demonios interfirieran en la misión del Panteón de despenar a otras almas-mundo, los titanes enviaron a su mejor guerrero, el noble Sargeras. Sin dudar ni un instante, el titán de gran corazón partió a la batalla jurando no descansar hasta librar al universo de toda influencia demoníaca.

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