WoW Crónicas I – Los Titanes y el Orden del Universo

TitanesNadie sabe cuándo despertó el primer titán, pero las leyendas cuentan que su nombre era Aman’Thul.

Aunque Aman’Thul estaba solo, en su interior sabía que no podía ser el único de su especie. Por consiguiente, exploró los mundos de la Gran Oscuridad del Más Allá para encontrar a otros titanes. Ardua y solitaria fue su búsqueda, pero al final satisfactoria. Con el tiempo, descubrió nuevas almas-mundo emergentes. Con gran afecto, Aman’Thul alimentó a sus nuevos hermanos y los liberó de su letargo. Aquellos que despertaron se entregaron por completo a su noble búsqueda.

Con el tiempo, Aman’Thul y sus seguidores pasaron a ser conocidos como el Panteón, Estas criaturas eran benevolentes por naturaleza, aliadas del orden y la estabilidad. El Panteón poseía una afinidad natural con la magia latente del universo, por lo que, al tener plena conciencia de su increíble poder, juraron respetar un código de templanza respecto a las civilizaciones que encontraran, incluso las de los indómitos espíritus elementales.

Los titanes del Panteón pronto se dieron cuenta de que el orden era crucial si querían encontrar a otros de su raza. En cada mundo que visitaban, aplicaban diversas técnicas para confirmar la presencia de un alma-mundo. Primero, el Panteón pacificaba la airada población elemental del mundo. Luego lo reformaba, creando grandes montañas, océanos insondables y agitados cielos. Para terminar, los titanes sembraban miríadas de formas de vida por el mundo, ahora sometido a un orden. Mediante estas técnicas, el Panteón esperaba convocar al alma-mundo y ayudarla a madurar. No obstante, la mayoría de los mundos visitados por los titanes eran inertes.

El Panteón juró mantener y proteger todos estos mundos, incluso los que no contenían un espíritu dormido. Para ello, otorgó a ciertas formas de vida primitivas el poder de defender la integridad de sus mundos ordenados. El Panteón también incrustó colosales máquinas en la superficie de los mundos forjados por ellos. Mediante estos artefactos, los titanes podían vigilar sus mundos… y purgarlos de vida si sus caminos evolutivos sucumbían al desorden.

Para apoyar al Panteón, Aman’Thul convocó a una misteriosa raza conocida como los constelar. Por mandato de los titanes, estos seres celestiales vigilaban los mundos y su orden, siempre alerta ante cualquier indicio de inestabilidad. Cuando era necesario, los constelar tenían la opción de iniciar un procedimiento de seguridad capaz de aniquilar toda la vida de un mundo para tratar de reiniciar su proceso evolutivo.

A medida que transcurría el tiempo, el Panteón cada vez hallaba menos y menos almas-mundo, pero no se amilanaron. Eran conscientes de que el universo era vasto sin medida y que, incluso tras eones vagando por las estrellas, solo habían explorado un pequeño rincón de la creación.

Pero, sin que los titanes lo supieran, fuerzas malignas también se alzaban en los confines distantes de la Gran Oscuridad.

El Panteón

El Panteón

El Panteón

  • Aman’Thul — Alto Padre del Panteón
  • Sargeras — Defensor del Panteón
  • Aggramar — Lugarteniente del Gran Sargeras
  • Eonar — La Vinculadora de Vida
  • Khaz’goroth — Moldeador y Forjador de Mundos
  • Norgannon — Guardián de la Magia y el Saber Celestiales
  • Golganneth — Señor de los Cielos y los Rugientes Océanos

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