Culto de los Malditos

El Culto de los Malditos es una organización de razas vivas que sirven al Rey Exánime. La mayoría de sus miembros son humanos aunque incluyen cualquier otra raza. El Culto fue fundado durante los primeros días de la Tercera Guerra cuando La Plaga aún era fiel a la Legión Ardiente y se estableció en Lordaeron. Desde su prisión helada en Rasganorte, Ner’zhul – el primer ocupante del cargo de Rey Exánime – contactó telepáticamente con hombres, orcos y elfos que sintieran deseo por obtener un gran poder. Muchos de ellos aceptaron la llamada; el más famoso Kel’Thuzad, por entonces archimago del Kirin Tor, que se convirtió en exánime y líder del Culto de los Malditos.

Los cultores – como se llaman sus miembros – aspiran a convertirse algún día en no-muertos, uno de los mayores honores para ellos. Su aspecto, aún vivo, resulta no obstante beneficioso para poder espiar e infiltrarse en organizaciones enemigas a La Plaga sin levantar sospechas.

Desde el ascenso al poder de Bolvar Fordragón como nuevo Rey Exánime (y su proclamación como “Carcelero de los Malditos”), el Culto de los Malditos ha seguido teniendo una fuerte influencia en varios puestos remanentes de La Plaga en Azeroth. El Culto aparentemente no está afiliado a Fordragón y su meta de contener a La Plaga.

Caractrísticas generales

  • Nombre: Culto de los Malditos
  • Líder principal: Kel’Thuzad
  • Líderes secundarios
    • Maestro oscuro Gandling †
    • Dar’Khan Drathir †
    • Lady Susurramuerte
  • Raza(s)
    • Humanos
    • Elfos nobles
    • Orcos
    • Gnomos
    • Enanos
    • Elfos de la noche
    • Draenei
    • Elfos de sangre
  • Clases: Nigromante, Blightweaver, Acólito
  • Capital: Scholomance
    • Anteriormente: Ciudadela de la Corona de Hielo
  • Otros emplazamientos importantes: Stratholme, Andorhal, Ciudad de la Muerte
  • Lenguaje principal: Común, “Lenguaje secreto”
  • Zona de operaciones: Lordaeron, Rasganorte
  • Afiliación: La Plaga

Historia

Luego de que el Rey Exánime Ner’zhul derrotara a los nerubianos de Azjol-Nerub en la Guerra de la Araña y extendiera su demonio en Rasganorte, volcó su atención al sur, donde se hallaban los objetivos señalados por Kil’jaeden: Quel’thalas y Lordaeron. A pesar que estaba atrapado y confinado al Trono Helado, podía llegar telepáticamente a cualquier extremo del mundo y a grandes distancias en busca de aquellos que ansiaban saciarse de poder y conocimiento de la nigromancia, es decir a sus primeros seguidores y a los iniciados del Culto de los Malditos.

El principal entre los hombres y mujeres que atendieron al llamado del Rey Exánime fue Kel’Thuzad, archimago de Dalaran. Olvidando su posición como miembro del Kirin Tor, el concilio gobernante en Dalaran, Kel’Thuzad viajó hacia Rasganorte. Las inmensas ruinas nerubianas producto de la Guerra de la Araña confirmaron su deseo de unirse al Rey Exánime. Su esperada llegada culminó cuando ofreció su alma a Ner’zhul. A cambio de lealtad y obediencia, a Kel’Thuzad se le prometió inmortalidad y poder, pero siguió siendo un humano mortal para que lleve a cabo una importante tarea: la organización del Culto de los Malditos, que sentaría las bases para la conquista de Lordaeron por parte de La Plaga. El archimago era un anciano muy carismático, una característica muy especial, útil para convencer a los ciudadanos de Lordaeron dubitativos y traerlos a la sombra del Rey Exánime.

Kel’Thuzad trabajó en esto durante tres años, predicando su nueva “religión” a las masas, prometiendo inmortalidad y una sociedad ideal y libre de todas las cargas que usualmente llevaban. Muchos trabajadores explotados de Lordaeron y otros grupos privados de derechos fueron convencidos por sus ideales y bajo su propia voluntad, se entregaron al servicio del Rey Exánime. Kel’Thuzad también usó su fortuna y la de los miembros del culto para manchar y corromper a hombres de poder, llevándoles al culto a través de favores y presentes. Eventualmente, muchos de los pueblos del norte de Lordaeron quedaron bajo control completo del Culto de los Malditos. Entonces El Rey Exánime creyó que era su hora de actuar.

El Culto de los Malditos construyó y ubicó en las ciudades que controlaban las denominadas calderas de peste, unos artefactos que dispersarían la Peste a lo largo de los territorios, iniciando en las regiones más septentrionales del reino de Lordaeron. La peste se propagó rápidamente, acabando con poblaciones enteras y levantándolas como parte de La Plaga. Aunque este era un horror para un ciudadano corriente, para un cultista, la no-muerte era una recompensa más que bienvenida.

Cuando la Legión Ardiente cayó en la Batalla del Monte Hyjal, la Alianza y la Horda no fueron los únicos vencedores. El Culto de los Malditos consideró la derrota de los demonios como una victoria para La Plaga también. El Rey Exánime por fin había sido liberado del control de la Legión y podría iniciar sus propios planes a través del príncipe caído y poderoso caballero de la muerte, Arthas Menethil, quien ya tenía gran parte de Lordaeron bajo su control y anhelaba expandir su influencia. El Culto de los Malditos celebró la liberación de su líder y continuó sirviéndole tras la guerra y no a la Legión.

Cuando Arthas destruyó la prisión del Rey Exánime y se colocó el yelmo vinculándose al espíritu de Ner’zhul, se convirtió en el ser más poderoso que haya nacido en Azeroth. El Culto decidió continuar sirviendo a esta nueva entidad mientras el poder de La Plaga avanzaba.

Futuro

El siguiente contenido son sólo especulaciones, observaciones u opiniones basadas posiblemente en datos oficiales de Blizzard. No debe tomarse como información oficial.

Con la caída de Arthas y el ascenso al poder de Bolvar Fordragón como líder de La Plaga, se desconoce si el culto continúa existiendo o si llegó a desmantelarse, incluso es posible que haya roto todo tipo de vínculos con La Plaga. Ya que el dibujo inicial del culto incluía la promesa de la inmortalidad en la no-muerte, es posible también que varios agentes del culto continúen desarrollando sus prácticas nigrománticas.

Parte del culto aún opera en Scholomance, en zonas de las Tierras de la Peste del Oeste y del Este, aunque sus tareas son reintroducir la infestación y evitar la curación de las tierras de la peste, aunque hayan perdido terreno.

El culto también mantiene presencia en Cementerio de Dragones. Un miembro del culto aparece comandando algunos necrófagos en la Hora del Crepúsculo.

Aparentemente no sirven a La Plaga de Fordragón, pero continúan fieles a los objetivos de esta organización cuando estaba bajo mando del Rey Exánime anterior.

Organización

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La base de operaciones del Culto de los Malditos es Stratholme y su líder es Kel’Thuzad. El ex-miembro del Kirin Tor recibía órdenes del mismo Rey Exánime y orquestaba la propagación de La Plaga. Sus dos tenientes vivos más cercanos eran referidos simplemente como “los siguientes en la línea” y eran levantados como sombras y reemplazados periódicamente. Estos líderes sirven al Rey Exánime sin dudar, buscando la no-muerte como anhelada recompensa.

El Culto está situado principalmente en las Tierras de la Peste y en menor medida, en el resto de Lordaeron, siempre ampliando la esfera de control de La Plaga. Casi siempre habrá presencia del Culto en donde esté La Plaga.

Tácticas militares

El Culto de los Malditos no es una organización militar, sino que es un brazo de La Plaga, la cual tiene otros métodos para la guerra. Sin embargo, el culto contribuye con un par de armas especiales: los nigromantes y los tejedores de la peste. Sus rituales oscuros ayudan al culto, maldicen a sus enemigos y levantan nuevas legiones de no-muertos.

La muerte viene en distintas formas y es el trabajo del tejedor de peste asegurarse que llegue de la forma más terrible posible. Estos intelectuales de la maldad crean nuevas pociones y siembran infecciones, descubriendo nuevas pestes que extiendan el terror de La Plaga en cada esquina de Azeroth.

En batalla, La Plaga utiliza en ocasiones a los tejedores de peste como zapadores, en vez de enviar grupos de goblin a destruir murallas con explosivos, envían a estos viles hechiceros a dañar colateralmente con explosiones envueltas en veneno e infección. Se adentran a hurtadillas en un pueblo mientras la batalla se libra en otro sitio, envenenan los pozos y siembra la peste en los animales de los establos.

Membresía

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Si bien los miembros actuales del Culto de los Malditos son individuos celosos totalmente dedicados a su causa, casi todos los nuevos reclutas son tímidos, débiles de voluntad e inseguros de sí mismos. Los impopulares, abusados y considerados como fracasados en la vida, son los objetivos perfectos que caen en la manipulación de La Plaga ya que tienen poco o nada a qué aferrarse. Prometiéndoles riquezas, poder, conocimiento o cualquier cosa que los motive, el culto los atrae al mal. Una vez que los mortales se comprometen a formar parte del culto, son obligados a tomar un brebaje que les priva de su voluntad y los esclaviza para siempre al Rey Exánime. Reciben una Orbe de Ilusión, útil para disfrazar a un cultor, permitiendo que se pueda infiltrar en las organizaciones enemigas y actuar como uno de los suyos. Los no-muertos, aparentemente desafían el orden natural de las cosas y demuestran un potencial ilimitado, ya que si uno puede vencer a la muerte, puede hacer cualquier cosa. Los cultores, que ven a La Plaga con increíble fascinación, creen que el convertirse en no-muerto es la meta más grande que uno puede tener en la vida. Esto también es considerado como un regalo por “haber vivido bien”. Existe discordia entre las filas del culto cuando sienten que sus enemigos caídos son recompensados injustamente con la no-muerte cuando ellos mismos deben trabajar y esforzarse para recibir tal don. Tales murmuraciones siempre se detienen rápidamente, más que nada debido a la amenaza de la muerte sin recompensa final. Los oficiales del culto explican que sus enemigos mueren y se convierten en aliados porque sus números son mucho más grandes que los del Culto de los Malditos. Si La Plaga sólo levantara a mortales que merecieran la no-muerte, no serían la gran fuerza que es hoy en día.

El mismo Kel’Thuzad nombra a los oficiales y líderes del culto, buscando gente talentosa en el espionaje y en la búsqueda del arte oscuro de la nigromancia. El buen liderazgo, el talento para reclutar y la habilidad para mezclarse entre los mortales, son otros aspectos que se tienen muy en cuenta. Sin embargo, es imposible llegar a algún puesto de oficial sin magia. No hay miembros de alto rango en el Culto que no sepan al menos un puñado de conjuros oscuros.

El Culto de los Malditos está compuesto en su mayoría por humanos, orcos y elfos nobles, pero también hay presencia draenei, tal como se comprueba en Las Cámaras Heladas.

En World of Warcraft

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Se desconocen las actividades presentes del Culto de los Malditos. Si bien el culto aún mantiene cierta actividad (continúa influyendo en la Alianza y la Horda), su verdadera finalidad todavía está oculta. Lo que sí se sabe es que el culto no descansará de su misión de socavar las defensas de las razas vivientes mediante subterfugios y sabotajes.

Como único ser jefe humanoide vivo en Naxxramas, la Gran Viuda Faerlina es al parecer el miembro de más alta posición en la organización. Otro miembro importante es Maleki el Pálido, líder de los thuzadin en Stratholme.

El Culto de los Malditos volvió con fuerza antes de la caída del Rey Exánime, logrando infectar a mucho aldeanos con la Peste, incluyendo a los magnatauros de Tundra Boreal, al pueblo de la Alianza de Lindeallá y a las granjas de la Horda al norte del Bastión Grito de Guerra; incluso el culto ha infiltrado agentes en ambas facciones.

El Culto entrena, practica y asesina en Corona de Hielo, sobre todo en la gigantesca serie de puertas que el Rey Exánime construyó para fortificar su ciudadela.

En Cataclysm, esta organización aún está activa en las Tierras de la Peste, dispersando la peste y creando nuevos horrores.

Miembros conocidos

Nombre Localización
Kel’Thuzad Guarida Helada Naxxramas
Alumeth el Ascendido Aldur’thar: La Puerta de la Desolación Corona de Hielo
Alto invocador Basaleph Catedral de la Oscuridad Corona de Hielo
Bronjahm La Forja de Almas Ciudadela de la Corona de Hielo
El Caballero Negro Campos del Torneo Argenta Corona de Hielo
Dar’Khan Drathir Ciudad de la Muerte Tierras Fantasma
Darnavan (temporario) La Ciudadela Inferior Ciudadela de la Corona de Hielo
Diodor el Maldito (Fallecido) Desconocida
Sobrestante Faedris Aldur’thar: La Puerta de la Desolación Corona de Hielo
Gran Viuda Faerlina El Arrabal Arácnido Naxxramas
Grimkor el Maldito Fortificación del Muro de Hierro Corona de Hielo
Sumo cultor Herenn Bancal del Creador Cráter de Un’Goro
Sumo sacerdote de la muerte Isidorus Confín de la Muerte Tundra Boreal
Jack Rasganorte
Sobrestante Jhaeqon Aldur’thar: La Puerta de la Desolación Corona de Hielo
“Salado” John Thorpe Fortaleza Denuedo Tundra Boreal
Portavoz de la muerte Kharos Avanzada del Portavoz de la Muerte Corona de Hielo
Doctor Kohler Avanzada del Portavoz de la Muerte Corona de Hielo
Maleki el Pálido El Guantelete Stratholme
Malicia Tierras de la Peste del Oeste
Guardia Mitchells Fortaleza Denuedo Tundra Boreal
Pai Stormbringer Desconocida
Ras Murmuhielo Scholomance
Rothin el Putrefacto Fauces de Neltharion Cementerio de Dragones
Sobrestante Savryn Aldur’thar: La Puerta de la Desolación Corona de Hielo
Portavoz de la muerte Selendre Tierras de la Peste del Este
Lady Susurramuerte La Ciudadela Inferior Ciudadela de la Corona de Hielo
Tom Hegger Fortaleza Denuedo Tundra Boreal
Ul’haik Hadanot Desconocida
Varidus el Desollador Matadero Grito de Guerra Tundra Boreal
Sobrestante Veraj Aldur’thar: La Puerta de la Desolación Corona de Hielo
Sumo cultor Zangus El Foso de Narjun Cementerio de Dragones

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