Alleria Brisaveloz

Alleria Brisaveloz fue capitán forestal de Lunargenta que dirigió a sus forestales bajo la Alianza de Lordaeron durante la Segunda Guerra. Fue la líder de los exploradores que la Expedición de la Alianza envió a Draenor. Alleria y su amante Turalyon desaparecieron después de que el planeta quedase destrozado y desde entonces no se han sabido nada de ellos desde hace muchos años.

Turalyon y Alleria son ahora miembros de alto rango del Ejército de la Luz y lo han sido durante mil años desde su perspectiva, a medida que el tiempo pasa de manera diferente en el interior del El Vacío Abisal.

Características generales

  • Nombre: Alleria Brisaveloz
  • Título: Capitán forestal
  • Género: Femenino
  • Raza(s): Elfa noble (Humanoide)
  • Clase: Elfa forestal
  • Afiliación: Gran Ejército de la Luz, Expedición de la Alianza, Hijos de Lothar
  • Antiguas afiliaciones: Alianza de Lordaeron, Reino de Quel’Thalas, Errantes
  • Ocupación: Líder de los exploradores elfos que marcharon a Draenor
  • Localización: Argus
  • Estado: Viva
  • Allegado(s): Turalyon (amante), Arator (hijo), Sylvanas, Vereesa, Lirath (hermanos), Rhonin (cuñado), Zendarin (primo), Giramar, Galdarin (sobrino)
  • Compañero(s): Verana, Khadgar

Biografía

Alleria Brisaveloz es la mayor de las hermanas Brisaveloz, quienes distinguidamente sirvieron a Quel’Thalas y a la Alianza. También tuvo un hermano menor. Alleria siempre llevó un collar otorgado por sus padres, que contenía una esmeralda, un rubí y un zafiro.

Cuando la Horda invadió Lordaeron, Anduin Lothar reclamó a los Caminante del Sol sobre a deuda que tenían con los Arathi. El concilio de Quel’Thalas, viendo que la Horda era una excusa para cumplir la deuda en vez de verla como amenaza, envió un grupo de elfos para ayudar a la Alianza de Lordaeron. Alleria era una de los pocos en Quel’Thalas que creía que la Horda podría suponer una amenaza para los elfos, y consecuentemente decidió liderar a los forestales a Costasur para unirse a la Alianza de Lordaeron, aunque no había recibido órdenes.

Alleria trabajó junto a Turalyon y a Khadgar en la campaña para expulsar a los orcos de Lordaeron. Tras saber que la Horda había quemado parte de Quel’Thalas, Alleria llevó al ejército de la Alianza a defender Lunargenta, reuniéndose antes con Sylvanas y su amigo Lor’themar Theron. Aunque lograron con éxito expulsar a los orcos de las tierras, llegaron las malas noticias: dieciocho miembros de su linaje, incluyendo su hermano Lirath, habían sido asesinados. Devastada, Alleria buscó consuelo en los brazos de Turalyon. Estos hechos hicieron que Alleria se tome la guerra como un asunto personal.

Alleria empezó a ver a los orcos como alimañas que debían ser exterminadas. Cuando los orcos se reunieron con Ner’zhul y sus caballeros de la muerte, Alleria aceptó liderar a los forestales, parte de la Expedición de la Alianza que se dirigió al Portal Oscuro que los trasladaba a Draenor para detener a la Horda de una vez por todas. Antes de dejar sus tierras, separó su collar en tres partes. Guardó la esmeralda para sí misma y envió el rubí a Vereesa y el zafiro a Sylvanas, enviando a su teniente Verana como mensajera.

Ya en Draenor, después de la caída de la Ciudadela del Fuego Infernal y la buena compañía que consiguió en Turalyon haciéndola olvidar todas sus penas, Alleria envió a gran parte de sus fuerzas con Danath Aterratrols, Thalressar y Kurdran Martillo Salvaje para ir tras Ner’zhul, mientras que la exploradora acompañó a Khadgar y Turalyon para recuperar la Calavera de Gul’Dan del dragón negro Alamuerte. Posteriormente, ayudó a defender al archimago Khadgar mientras éste cerraba el Portal Oscuro hacia Azeroth, para evitar la destrucción de su mundo natal por el cataclismo de Draenor, sacrificando así el camino de regreso a su hogar.

Después de la gran explosión que provocó que Draenor se convierta en lo que hoy es Terrallende, por palabra de Khadgar, se sabe que Alleria y los otros miembros de la Expedición lograron sobrevivir atravesando uno de los portales de Ner’zhul hacia la Dimensión del Torbellino del Vacío, pero no ha sido vista desde entonces. Sin embargo, muchos sobrevivientes se establecieron en el Bastión del Honor, que había resistido incluso después del caos ocurrido en Draenor. Aunque Khadgar, Danath Aterratrols y otros héroes de este tiempo están presentes en Terrallende y los jugadores pueden interactuar con ellos, Alleria y Turalyon permanecen desaparecidos.

World of Warcraft

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El paradero y el estado de Alleria se desconocen por completo, según palabras de Danath Aterratrols al hijo de la elfa, Arator el Redentor. Todavía no ha aparecido en World of Warcraft aunque se pueden encontrar algunas referencias a la forestal.

  • Por las referencias se puede notar que su apellido Windrunner fue traducido como Brisaveloz.
  • Un fuerte de la Alianza en Terrallende lleva su nombre, el Bastión Allerian.
  • Los jugadores de la horda visitan la Aguja Brisaveloz en las Tierras Fantasma. Es ahí donde se encuentra El collar de Sylvanas que en tiempos anteriores le regaló a Sylvanas.
  • En Dalaran se encuentra la Moneda de plata de Alleria, que dice: “Que mis hermanas se realicen en la vida y que nuestro apellido, Brisaveloz, se haga famoso gracias a sus logros.” En la Moneda de plata de Khadgar se lee: “Turalyon y Alleria, donde estéis, que estéis bien.”

Legion

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Después de años de infructuosas investigaciones sobre su paradero, la primera se presenta bajo la forma de un demonio que, bajo tortura de los Errantes, afirmó que Alleria fue retenido cautivo por los demonios inquisidores en el mundo portal de la Legión de Niskara. Vereesa, uniendo fuerzas con los Errantes, forma un equipo para rastrear a la anciana Brisaveloz y evitar que la Legión obtenga su legendario arma. A pesar de que su arco [Thas’dorah, Legado de los Brisaveloz] se recupera y Vereesa le da la bendición para que el nuevo líder del Camino Invisible lo use, Alleria no se encuentra en ninguna parte. Vereesa concluye que debe haber escapado, y resuelve continuar la búsqueda en el futuro.

Lothraxion dice que él sirve a Alleria en el Gran Ejército de la Luz.

Argus

En algún momento, Alleria encontró un etéreo llamado Locus-Walker que le enseñó sobre el Vacío. En este tiempo Alleria asumió que él era el único de su clase para enredarse con el Vacío. Más tarde, Alleria ahondó en el Vacío. En respuesta, Xe’ra la tenía encerrada a bordo de la nave dimensional del Ejército de la Luz, el Xenedar.

Cuando el Xenedar se estrelló en Argus El destino de Alleria fue inicialmente desconocido a Turalyon, pero ella pronto apareció para ayudar a su marido y a un aventurero de Azeroth en derrotar Aggonar. En una reunión con su hijo Arator a bordo de la nave dimensional draenei Vindicaar, Alleria afirmó que cada opción que ella y Turalyon hizo fue mantenerlo a salvo, y que rompió su corazón para estar separado de él. Con su familia reunida, Alleria juró que no dejaría que se separaran de nuevo. Cuando Vereesa informó más tarde a Alleria que Sylvanas era ahora el Jefe de Guerra de la Horda, Alleria se negó a creerlo después de todo lo que la Horda hizo a su pueblo. Vereesa no estaba segura de cómo decirle a Alleria que Sylvanas también era no-muerto, o si era incluso el momento o lugar adecuado para hacerlo. Cuando Alleria le pidió respuestas, Vereesa decidió que el asunto sería mejor discutido en privado.

Alleria está presente a bordo del Vindicaar cuando Illidan Tempestira rechaza y mata a Xe’ra. Turalyon, enfurecido, intenta golpearlo, mientras que Alleria parece estar sorprendido por el hecho de que Illidan poseía suficiente poder para destruir al naaru principal.

En una reunión con Khadgar, informó a Alleria y Turalyon que Danath y Kurdran estaban vivos aunque él no los pudo ver tan a menudo como él quisiera. Los tres estuvieron de acuerdo en que cuando la lucha estuviera detrás de ellos, los Hijos de Lothar celebrarían una fiesta de reunión y que, a instancias de Alleria, sería el turno de Khadgar para comprar las bebidas.

Cuando Velen y Turalyon descubrieron que la Cresta del Conocimiento, una pieza de la Corona del Triunvirato, estaba dentro de la Sede del Triunvirato en Mac’Aree, Alleria les dijo que había explorado la zona y se había dado cuenta de que el naaru oscuro se convierten en un faro llamando a la sombra de los etéreos a utilizar sus energías de vacío para sus propios fines. Alleria y un aventurero viajaron a las ruinas de Mac’Aree, donde encontraron a Krokul que fue infundido vigoroso con el vacío por los etéreos, a pesar de los mejores esfuerzos de Arkhaan para prevenir eso. En última instancia, se topó con Locus-Walker, el maestro de Alleria. Explicó que había venido a Argus para investigar lo que estaban haciendo allí los Guardias de las Sombras eredar, un grupo de etéreos que habían sucumbido trágicamente al Vacío. Los Guardias de las Sombras eredar, a su vez, querían capturar Locus-Walker antes de que pudiera interrumpir sus esfuerzos de hacer que Argus caiga en la oscuridad. Después de mostrarle a Alleria y al aventurero lo que los Guardias de las Sombras eredar estaban haciendo, Locus-Walker enfrentó a Alleria sobre Turalyon y lo que pensaba de su uso de la magia de la sombra, preguntando cómo podía usarla cuando la Luz brillaba tan brillantemente a su lado. Alleria replicó que sin la Luz, no hay Sombra.

Después de ocuparse de los etéreos en la incursión de Shadowguard, Locus-Walker decidió permitir a Alleria otra oportunidad de perseguir su destino. Después de matar al vacío Nhal’athoth, Locus-Walker recuperó su corazón y se lo dio a Alleria, quien lo consumió. Después de decirle a Alleria que mientras su mente permaneciera suya, ella podría controlar el poder del Vacío y que tal vez algún día le dijera a Alleria cómo llegó a controlarlo por sí mismo, Locus-Walker se despidió.

En el asiento del triunvirato, Alleria se encontró de nuevo con Locus-Walker. Durante la batalla con L’ura incitó a Alleria a usar el poder de las grietas del Vacío que el oscuro naaru estaba abriendo, culminando en su absorción de la esencia de L’ura y transformándose en un estado Vacío. Después de decir que necesitaban probar los límites de su nuevo poder, Alleria y Locus-Walker abandonaron aposento. Cuando se le habla sobre el Vindicaar después de que se complete la Corona del Triunvirato, Alleria afirma que ella está en control de su nueva forma, capaz de apagarla y encenderla por su propia voluntad.

Personalidad

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Alleria Brisaveloz tiene el carácter fuerte y decidido de los elfos. Ante todo, es una líder nata, cuyas decisiones son seguidas al pie de la letra por sus seguidores, que tienen una alta confianza en ella. Alleria es una guerrera astuta y una mujer de armas tomar. No se siente satisfecha en tomar un papel pasivo en los conflictos y siempre está en primera línea de acción. Es una persona inteligente y sumamente hábil en el campo de batalla, aunque su verdadero fuerte son las decisiones tácticas y la guerra de guerrillas. En Warcraft 2 nos demuestra un temperamento frío y hasta calculador, e intuimos que no acepta ser dirigida por los varones, en especial si estos demuestran incompetencia. Como todos, también presenta su lado oscuro, aunque éste aparece siempre por sobrados motivos, como su deseo de venganza cuando se entera de la muerte de sus padres y de la presunta muerte de sus hermanas (este explosivo temperamento parece ser de familia, pues Sylvanas Brisaveloz también lo presenta, aunque no así Vereesa). Sin embargo, esta “tendencia iracunda” también demuestra un profundo apego a su familia, como se ve con el regalo que hace a Sylvanas antes de partir hacia Draenor.

En el libro “Mareas de la Oscuridad” se le presenta con un carácter un poco más blando, sacando a flote su lado sensible, en especial en la relación con un, al principio, inseguro Turalyon, aunque evidentemente esto es más una licencia del autor para el enfoque del argumento que un canon del trasfondo de la historia.

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