Moira Thaurissan / Moira Barbabronce

Moira Thaurissan (anteriormente Princesa Moira Barbabronce) es la hija del Rey Magni Barbabronce de Forjaz y la viuda del Emperador Dagran Thaurissan del clan Hierro Negro. También es la representante de los Hierro Negro en el Consejo de los Tres Martillos.

Características generales

  • Nombre: Moira Thaurissan
  • Título: Representante Hierro Negro, Reina regente de Forjaz
  • Género: Femenino
  • Raza: Enano de montaña (Humanoide)
  • Clase: Sacerdotisa
  • Afiliación: Forjaz, Clan Hierro Negro, Alianza, anteriormente Clan Barbabronce
  • Ocupación: Consejo de los Tres Martillos, Reina regente de los Hierro Negro, Princesa de Forjaz
  • Localización: El Trono, (Forjaz)
  • Estado: Viva (lore), Matable (WoW)
  • Allegado(s): Elder Barbabronce, Madoran Barbabronce (antepasados), Magni Barbabronce (padre), Muradin Barbabronce, Brann Barbabronce (tíos), Dagran Thaurissan (esposo), Dagran Thaurissan II (hijo)

Biografía

El distanciamiento

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Moira Barbabronce, como hija del Rey Magni, es la Princesa de Forjaz. Aunque su padre la apreciaba, nunca ocultó su deseo de preferir un varón a quien cederle el trono de la capital de los enanos, por lo que Moira significa una pequeña decepción en su línea sucesoria. A pesar de que las leyes que rigen Forjaz permiten que Moira, al no contar con hermanos, pueda ser la heredera al trono, su padre nunca creyó que una mujer tuviera las mismas habilidades necesarias para el mando con las que pudiera contar un varón.

Un día, Moira fue secuestrada por los Hierro Negro cuando se dirigía a Villa del Lago y llevada ante el Emperador Dagran Thaurissan en Forjatiniebla. Más que tratarla como una prisionera, Thaurissan le mostró todo el respeto que su padre nunca le tuvo, escuchándola cuando ella hablaba y opinando que podría gobernar como cualquier enano varón. No pasó mucho tiempo hasta que Moira se enamoró del Emperador y se casó con él.

Esta actitud sorprendió a propios y extraños. Kharan Martillo Poderoso, el único superviviente de la escolta de la princesa, llegó a creer que había sido hechizada y el Rey Magni mandó a numerosos exploradores a las Profundidades de Roca Negra para acabar con Thaurissan y rescatar a su hija. Sin embargo, Moira rehusó volver a Forjaz cuando su marido fue asesinado mientras ella estaba embarazada, provocándole una gran ira y resquemor hacia su padre.

Durante años, no se supo nada de ella, distanciada de su padre, que seguía prefiriendo creer que había sido capturada y seducida por un hechizo que reconocer que se había enamorado y casado con un Hierro Negro voluntariamente. A pesar de todo, Magni siempre creyó que algún día Moira regresaría a Forjaz y cuando eso ocurriera, nunca más volvería a dudar de su valía como heredera al trono. Para demostrar que su mentalidad había cambiado, Magni ascendió a varias mujeres enanas a puestos de responsabilidad como Aerin, con la esperanza de que Moira percibiera un cambio de actitud por su parte.

Crisis política en Forjaz

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Cuando el Rey Magni quedó petrificado tras recibir la maldición de unas tablillas traídas de Ulduar, se abrió el proceso para su sucesión. Moira se presentó en Forjaz reclamando el trono, flanqueada por los Hierro Negro y con su infante, Dagran Thaurissan II, bajo el brazo. Con una actitud arrogante, Moira tomó decisiones polémicas a ojos de los demás, como dejar incomunicada Forjaz, no permitiendo que los grifos abandonaran la ciudad y clausurando el Tranvía Subterráneo.

Los habitantes de Forjaz quedaron atrapados, incluido el Príncipe Anduin Wrynn que se había desplazado en visita diplomática desde Ventormenta. Anduin, tratando de descubrir qué había detrás de los motivos de la hija de Magni, tuvo una conversación con Moira donde ésta le reveló que nunca había sido hechizada por su marido, una persona que siempre la respetó y que, al contrario que su padre, nunca dudó que una mujer pudiera dirigir un reino. Anduin comprendió que se había formado una opinión equivocada y se disculpó aunque corroboró que muchas de sus actuaciones provenían del resentimiento que le profesaba a su padre.

El que seguía tomando a Moira por una invasora, a la vista de sus decisiones, era el Rey Varian. Preocupado por la situación de su hijo, se desplazó con una veintena de miembros del IV:7 a Forjaz con la intención de ejecutarla. Sin embargo, Anduin le convenció de que sería mejor encauzar a Moira para que llegase a ser una buena mandataria, que lidiar con las consecuencias de haber asesinado a la heredera legítima del trono de Forjaz ante su pueblo. Temiendo que se volviera a repetir la historia que llevó a los enanos a la Guerra de los Tres Martillos, era necesario que los tres clanes enanos permanecieran unidos.

Varian comprendió que su hijo tenía razón y que acabar con Moira sólo traería más caos a la ya complicada situación civil que vivían los enanos. Por todo ello, la espetó para que se ganara el respeto de su pueblo si quería que la Alianza apoyara su coronación. A tal efecto, Varian convocó a los líderes de los clanes Barbabronce, Martillo Salvaje y Hierro Negro para formar un consejo electo con un representante de cada clan, que gobernaría Forjaz hasta que Moira fuera aceptada por su pueblo. El consejo lo formaron la propia princesa como representante de los Hierro Negro, su tío Muradin por parte de los Barbabronce y Kurdran de los Martillo Salvaje.

Los primeros compases del nuevo gobierno fueron difíciles, con numerosos disturbios en la ciudad. Moira seguía pensando que los Hierro Negro partían en desventaja en cuanto a aceptación debido a su pasado y estaba muy interesada en que consiguieran integrarse lo antes posible. Para ello, planeó reconstruir el martillo de Modimus que perteneció al antiguo Rey de Forjaz antes de la guerra civil, y cuyos restos se habían repartido entre los tres clanes. Valiéndose de toda clase de artimañas para que la forja saliera adelante, Moira había engatusado a Kurdran con pruebas falsas, valiéndose de su inexperiencia en el terreno diplomático, pero el guerrero enano decidió en el último momento destruir su trozo de martillo y proclamar que la única forma de salir adelante era rompiendo con su pasado, no volviéndolo a repetir. Moira no tuvo más remedio que aceptar mientras veía como Kudran renunciaba a su cargo en favor de Falstad.

Al servicio de la Alianza

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Un día, los exploradores del Rey Varian descubrieron que una avanzadilla de trol Zandalari se habían trasladado a Dun Morogh para aliarse con los Peloescarcha y amenazaba con atacar Forjaz. Varian pensó que si ayudaba a los enanos, obtendría más tropas para la campaña contra la Horda en Pandaria pero cuál fue su sorpresa cuando al llegar a la capital enana vio que los enanos no confiaban los unos en los otros como para permitir deshacerse de sus leales efectivos y dejar desprotegida su posición dentro de la ciudad. Tras pedir ayuda al Consejo de los Tres Martillos, tanto Muradin como Falstad declinaron su ofrecimiento de ayudar a defender Forjaz, aduciendo que si se marchaban a combatir a los Peloescarcha, los Hierro Negro aprovecharían para tomar ventaja durante su ausencia.

Frustrado, Varian les recriminó que si nadie prestaba ayuda, Forjaz caería bajo el asedio. Sólo Moira ofreció a ayudar y puso a los Hierro Negro a disposición del rey de Ventormenta para demostrar la lealtad del Consejo a la Alianza. La propia Moira ayudó a Varian en el campo de batalla nevado a dirigir a sus tropas. Tras llegar al Monte Luz, ambos descubrieron que sus enemigos estaban usando una tormenta sobrenatural para protegerse de las tropas de la Alianza. Tras desactivar sus defensas y rescatar a los montañeros prisioneros, las tropas de Varian y Moira dieron cuenta del líder Zandalari y arrasaron el poblado de los Peloescarcha.

Los Hierro Negro, comandados por Varian triunfaron allí donde los Barbabronce y Martillo Salvaje no estuvieron por culpa de sus complejos y diferencias. Moira no tuvo que compartir la gloria con nadie y al regresar a Forjaz el resto del Consejo de los Tres Martillos se avergonzó de su comportamiento. A ojos de Varian, Moira había demostrado su lealtad a la Alianza y se había ganado el respeto que no obtuvo cuando llegó a Forjaz tras el accidente de su padre.

Legion

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Cuatro años después de la petrificación de Magni, Moira fue solicitada por Muradin y algunos sacerdotes diciendo que tal vez su voz le despertaría, como hacía a menudo cuando las cosas se ponían complicadas, con la esperanza de que despertara. Moira se vio a sí misma como si hubiese perdido la razón al hablar con una estatua y acusó a su padre diciendo que el hecho de que ella se sentara en el trono le revolvía el estómago. Sin embargo, para la sorpresa de Moira y el Consejero Belgrum, Magni despertó aún como un ser de diamante. Aunque el Consejo de los Tres Martillos estaba preocupado por las consecuencias de regreso de Magni para la estabilidad política de Fojaz, Magni respondió que no había regresado para reclamar su corona, sino para advertir sobre el retorno de la Legión Ardiente. Después de hablar con Moria a las afueras de las puertas de Forjaz, le dijo que le había fallado como padre y esperaba que ella le diera otra oportunidad, el antiguo monarca se marchó a advertir al resto de líderes de la Alianza. Cuando Moira lo vio alejarse, se puso a llorar.

Moira asiste al funeral de Varian Wrynn y jura venganza.

Más tarde colabora con Velen y Alonsus Faol para unir a los sacerdotes de todas las regiones en el Templo de la Luz Abisal.

World of Warcraft

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La Princesa Moira Barbabronce se encontraba originalmente localizada en las Profundidades Roca Negra, junto a Thaurissan, a quien ayudaba en el enfrentamiento final de la mazmorra realizando funciones de curación. Durante la pelea, los jugadores debían mantenerla ocupada, ya sea durmiéndola, inmovilizándola o congelándola.

El Rey Magni había enviado a los aventureros a rescatarla, tras sospechar que había sido embrujada por los Hierro Negro, pero una vez que Thaurissan es ajusticiado, la reacción de Moira es muy distinta a la que se esperaba, negándose a regresar y mandando decir a su padre que esperaba un hijo Hierro Negro que sería el heredero de Forjaz. Tras eso, sería remplazada por la Suma sacerdotisa de Thaurissan.

También los jugadores de la Horda podían participar en su rescate a través de una misión que daba Thrall en Orgrimmar, aunque oficialmente, la línea argumental pertenecía a la Alianza.

  • A [59] El destino del reino
  • A [59] El rescate real
  • A [59] La sorpresa de la princesa
  • A [60] ¿Princesa salvada?

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Cuando Magni es petrificado, Moira llega a Forjaz donde ocupa su lugar en la Sala del Trono. Allí tiene que lidiar con un ataque que los Hierro Negro están pertrechando contra la base aérea que se encuentra sobre la montaña donde descansa la capital enana. Tras una serie de investigaciones, se descubre que el responsable de los ataques es el Embajador Martillo de Escoria que ha traicionado a su clan para aliarse con el Martillo Crepuscular.

  • A [10] Pidiendo respuestas
  • A [10] Detener al embajador

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Moira participa con Varian en la gesta Sangre en la Nieve, realizando una incursión al Monte Luz contra los trol Peloescarcha y Zandalari.

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