Kil’jaeden, el Falsario

Kil'JaedenKil’jaeden, un poderoso señor demoníaco eredar, es el actual líder de la Legión Ardiente. Fue elegido hace veinticinco mil años como el lugarteniente jefe de Sargeras, y situado por jerarquía por encima del ya fallecido Archimonde. Tras la muerte de este último, los planes de Kil’jaeden han sido tratar de atraer a cualquier raza hacia los rediles de la Legión. Desde el aparente destierro de Sargeras, Kil’jaeden asumió el rol de comandante supremo.

Fue el artífice de muchos de los grandes males de la historia, entre los cuales fue la formación de la primera Horda que masacró a los draenei y provocó la guerra en mundo de Azeroth. También es el responsable de la creación del Rey Exánime.

Características generales

  • Nombre: Kil’jaeden
  • Título: El Falsario, El Hermoso, Gran Amigo, El Grande, Señor de la Legión, Señor de las Llamas
  • Género: Masculino
  • Raza: Eredar (Humanoide), Eternos
  • Clase: Brujo
  • Afiliación: Legión Ardiente
  • Ocupación: Comandante supremo de la Legión Ardiente, Jefe lugarteniente de Sargeras
  • Localización: Meseta de La Fuente del Sol (WoW) / Vacío Abisal (lore)
  • Estado: Activo, Derrotable (WoW)
  • Mentor(es): Sargeras
  • Estudiante(s): Ner’zhul, Gul’dan

Biografía

La llegada de Sargeras a Argus

Hace 25.000 años, el mundo de Argus fue el hogar de la maravillosa civilización eredar, una raza de que dominaba la magia arcana. Kil’jaeden, respetado por su inteligencia, un genio entre los genios, se convirtió rápidamente en uno de sus tres líderes más prominentes junto con su compañero Archimonde y su mejor amigo, Velen, a quien Kil’jaeden quería como a un hermano.

La sociedad eredar se hizo añicos cuando sus tres líderes entraron en contacto con Sargeras el Destructor, quien les ofreció un trato: a cambio de su lealtad, los eredar obtendrían un poder incalculable y un gran prestigio. Kil’jaeden y Archimonde aceptaron rápidamente, pero extrañamente Velen se contuvo.

Cuando los eredar se estaban preparando para recibir sus nuevos poderes, Kil’jaeden descubrió que Velen y sus seguidores se habían aliado con los enemigos de Sargeras, los naaru, y se estaban preparando para huir de Argus. Enfurecido por esta “traición”, Kil’jaeden desató sus nuevos poderes hacia los “exiliados”, o draenei, y los persiguió sin descanso a través del cosmos durante cinco mil años… pero Velen era tan astuto como el Falsario, y los draenei pronto desaparecieron.

Draenor y los orcos

Tras haber fracasado en su intento de invadir de Azeroth durante la Guerra de los Ancestros, Kil’jaeden ordenó encontrar un ejército mortal, que pudiera ser utilizado para invadir mundos. Kil’jaeden buscó por el Vacío los soldados perfectos durante milenios. Un día, su sirviente predilecto, Talgath, tropezó con un mundo que daba muestras de existencia de magia draeniana. A pesar de que inicialmente supusieron que era sólo otro de los planetas en el que los draenei se habría detenido brevemente, pronto descubrieron que en realidad los draenei se había asentado allí, e incluso le habían dado un nombre eredun: Draenor, que significa “Refugio de los Exiliados”.

Compartían el “Refugio de los Exiliados” con una raza de seres chamánicos llamados “orcos”. Intrigado por su potencial, Kil’jaeden se dio cuenta de que eran exactamente lo que estaba buscando y se presentó directamente ante su líder más respetado bajo el aspecto de uno de los antepasados ​​sagrados de los orcos. De esta forma, Kil’jaeden engañó al anciano chamán Ner’zhul, haciéndole creer que los draenei estaban conspirando contra los orcos, y le mostró la magia oscura a los brujos y la sed de sangre a los clanes.

Pronto, los clanes comenzaron a hostigar a los draenei y a lanzar escaramuzas contra ellos, creyendo que la voluntad de sus antepasados era la de exterminarlos. Sin embargo, los planes de Ner’zhul se tambalearon cuando viajó a Oshu’gun, donde se le reveló la verdad acerca de su nuevo amo. Ante esto, trató de recular en sus acciones pero Kil’jaeden había sido advvertido del viaje de Ner’zhul y había decidido sustituirlo al frente de los orcos por Gul’dan, su antiguo aprendiz. Con el tiempo, el poder de los espíritus elementales que habían guiado históricamente a los orcos, fueron sustituidos por los poderes oscuros de los brujos del Consejo de la Sombra.

La lujuria indomable de Gul’dan por el poder y su personalidad egoísta le convirtieron en el peón perfecto para Kil’jaeden. Después de quedara demostrada la capacidad de lucha de los orcos, Guldan ofreció a los jefes de los clanes la sangre de Mannoroth, lo que provocó que los orcos sufrieran una terrible sed de sangre. El siguiente movimiento de Kil’jaeden fue proporcionarles a los orcos un objetivo para que volcaran su recién desatada beligerancia: Shattrath, el principal asentamiento de los draenei en Draenor. El ataque fue una masacre brutal en la que gran parte de la ciudad quedó destruida. Todo parecía indicar que los peones de Kil’jaeden habían triunfado sobre los exiliados.

Segunda invasión

La Horda atraviesa el Portal Oscuro

Kil’jaeden, como el resto de los brujos eredar, sintió la presencia de Medivh cuando este comenzó su itinerancia astral. Tras quedar relativamente satisfecho con la destrucción de los draenei, Kil’jaeden interpretó ésto como una señal de que Sargeras requería sus energías en otros lugares por lo que se retiró de Draenor, abandonando a la Horda. Consciente de que había llegado el momento de desplegar su estratagema, Medivh manipuló a Gul’dan para que abriese el Portal Oscuro y enviase a la Horda a Azeroth. El mago le prometió al orco un hogar para su pueblo, lleno de habitantes para masacrar y satisfacer su sed de sangre. Poco a poco, las promesas de Medivh se fueron cumpliendo, ya que los orcos se abrieron camino en Azeroth, extendiendo sus oscuras energías demoníacas por allí por donde pasaban. Su superioridad les llevó a proclamar que destruirían cualquier resistencia que pudiese surgir para defenderse de la Legión, algo que ya habían hecho con el Reino de Azeroth, y que casi ocurre con el de Khaz Modan; incluso llegaron a esclavizar a la poderosa Alexstrasza.

Sin embargo, se produjeron dos acontecimientos que condenaron a la invasión de los orcos al fracaso. Primero fue el asesinato de Medivh a manos de Anduin Lothar, que provocó que el gran espíritu de Sargeras que habitaba en él fuese desterrado al Vacío Abisal. El segundo, irónicamente, fue causado por el ansia de poder de Gul’dan, el mismo rasgo que originalmente se había utilizado para corromper a los orcos. Gul’dan facilitó la caída de la Horda en la Segunda Guerra, abandonando a la Horda en mitad del conflicto para dedicarse a buscar la tumba de Sargeras donde pensaba adquirir los poderes del titán oscuro antes de su caída 800 años atrás. Como resultado de sus acciones, Orgrim Martillo Maldito vio reducidos sus efectivos a casi la mitad y los orcos perdieron una gran oportunidad para acabar con los humanos del norte que consiguieron reorganizarse y contraatacar ferozmente, ganando la guerra y provocando el fracaso de los esbirros de Kil’jaeden.

El Rey Exánime

Tras conocer la noticia de la derrota de los orcos, Kil’jaeden, enfurecido, supo que había llegado el momento de encargarse personalmente de la invasión de Azeroth. Recordó los experimentos de los nathrezim con los no-muertos durante la Guerra de los Ancestros, y cayó en la cuenta de que la caída de los orcos estuvo motivada por el libre albedrío y la falta de control sobre sus tropas, lo que provocó las traiciones de Orgrim, y las deserciones de los clanes Cazatormentas y Riecráneos. Así pues, pensó ¿por qué no crear un ejército de no-muertos esclavos, bajo el control de una mente astuta única intimidada por el miedo a la Legión?

El Falsario encontró a Ner’zhul en el Vacío Abisal tras su huida de Draenor. Como venganza por su insolencia, torturó al chamán orco durante largo tiempo, destruyendo su cuerpo durante el proceso hasta que finalmente, no quedó de él más que su alma. Fue entonces cuando Kil’jaeden le ofreció elegir entre permanecer por toda la eternidad sufriendo las torturas de los eredar o convertirse en el gobernante de un ejército de no-muertos. Ner’zhul, como era previsible, optó por esta última, y ​​se convirtió en el Rey Exánime. Tras las malas experiencias con Ner’zhul y Gul’dan, Kil’jaeden no se quiso arriesgar y se negó a otorgar un cuerpo al Rey Exánime. En su lugar le proporcionó una armadura especialmente forjada, ligando su alma al Trono Helado, una cárcel de hielo de donde le sería imposible escapar. Y en el caso de que Ner’zhul no estuviese lo suficientemente motivado, Kil’jaeden lo puso bajo la vigilancia de varios señores del terror.

Para satisfacción de Kil’jaeden, el Rey Exánime tuvo éxito allí donde los orcos fracasaron. Sus siervos no-muertos podían acabar con cualquier resistencia, y resucitar a los caídos como no-muertos, haciéndoles unirse a un ejército cada vez mayor: La Plaga. Bajo el mando de Arthas, La Plaga acabó con gran parte de Quel’Thalas y Lordaeron, allanando el camino para la invasión de la Legión al invocar a Archimonde en Azeroth, quien acabó con los magos de Dalaran y la poca resistencia que quedaban en Lordaeron.

Viendo que con Archimonde en Azeroth, había cumplido su propósito y no tardaría en ser depuesto por Kil’jaeden, el Rey Exánime traicionó a su amo y dio indicaciones a Illidan para que se hiciera con la Calavera de Gul’dan, acabando con Tichondrius, uno de los más grandes estrategas de la Legión. De este modo, los acontecimientos se sucedieron y los demonios acabaron cayendo derrotados en la Batalla del Monte Hyjal.

La baza de Illidan

Esta sección aborda contenido exclusivo de Warcraft III.

A pesar de que Kil’jaeden estaba furioso por el fracaso y muerte de Archimonde, sabía que no debía vengarse imprudentemente. Consciente de que el Rey Exánime estaba fuera de su control, pensó en un nuevo peón. Encontró a Illidan, y le dijo que, a pesar de haber jugado un importante papel en la caída de la Legión, estaba dispuesto a poner a su alcance un inmenso e inimaginable poder. Para ello, debía cumplir una misión: destruir el Trono Helado, lo que acabaría con el Rey Exánime, para lo cual le entregó el Orbe de Kil’jaeden.

Sabiendo de la dificultad de llevar a cabo tal tarea en solitario, Illidan primero se ganó la lealtad de los naga, que le ayudaron a huir de Kalimdor y a buscar el Ojo de Sargeras. Con ello, realizó un ritual arcano para colapsar Rasganorte, la base de operaciones de La Plaga. De este modo, los esbirros de Kil’jaeden cerrarían el círculo, liberando el poder que anteriormente había otorgado el titan oscuro Sargeras.

Sin embargo, debido a la intromisión de Malfurion, el hermano de Illidan, el Ojo fue destruido antes de que lograse destruir el Trono Helado. Illidan no solo le falló a Kil’jaeden, sino que además decidió ayudar a Malfurion a rescatar a Tyrande en lugar de marchar contra La Plaga. Consciente del futuro que le aguardaba si Kil’jaeden daba con él, huyó a Terrallende para ocultarse. Allí se ganó la lealtad de los elfos de sangre liderados por el príncipe Kael’thas que habían huido de un aciago destino en Azeroth con la ayuda de Lady Vashj. Terrallende estaba llena de demonios que llegaban a través de las puertas interdimensionales abiertas por Ner’zhul décadas atrás. Sobre todos ellos, gobernaba un señor del foso llamado Magtheridon contra quien Illidan y su ejército marcharon. Erradicando en primer lugar a los demonios de Terrallende, Illidan confiaba en mantener alejado a Kil’jaeden y sus secuaces fuera de su radio de alcance y de paso dejar a Magtheridon sin refuerzos. Sin ninguna otra ayuda externa, Magtheridon no tardó en caer ante Illidan y sus seguidores.

Sin embargo, Kil’jaeden no era estúpido y dada la importancia que siempre había tenido Draenor como mundo natal de los orcos y refugio de los draenei (además Magtheridon era un agente de la Legión), siempre había estado pendiente del planeta rojo, incluso después de su colapso. Rápidamente descubrió lo que había sucedido, y una vez más apareció ante Illidan, ordenándole regresar a Rasganorte para terminar lo que había empezado amenanzándole con enfrentarse a su “ira eterna” en caso de fallar.

Y eso fue lo que finalmente sucedió. Illidan fracasó en su asalto al Trono Helado y cayó ante Arthas frente a la ciudadela donde posteriormente el príncipe de Lordaeron acabaría por fusionarse con el Rey Exánime que quedó en un estado de animación suspendida. Aunque a Illidan se le dio en un principio por muerto, Kil’jaeden descubrió que había sobrevivido y que se había refugiado en el Templo Oscuro a donde envió a un poderoso atracador vil llamado Caminante del Destino, para asediar las puertas del último refugio del Traidor.

Mientras tanto, el señor de la Legión comenzó a hacer planes en otros lugares…

World of Warcraft

Esta sección aborda contenido exclusivo de The Burning Crusade.

Kil’jaeden hizo su aparición en World of Warcraft en el parche 2.4.0 con la implementación de la Meseta de La Fuente del Sol, donde se muestra como la combinación de un eredar corrupto y de un demonio alado, con los cuernos con los que aparece en el manual de Warcraft II.

Los jugadores se enfrentan a Kil’jaeden, mientras está siendo invocado en Azeroth a través de la Fuente del Sol por Kael’thas, su nuevo lugarteniente. Anveena, la encarnación de las energías de la Fuente del Sol, se encuentra encerrada en el interior de una esfera de magia arcana, mientras sus poderes se drenan para alimentar al portal. Más tarde, durante el enfrentamiento, Anveena se sacrifica para debilitar a Kil’jaeden, que es desterrado de nuevo al Vacío Abisal.

Kil’jaeden por tanto, no muere sino que es absorbido al interior del portal que se ha formado en la Fuente del Sol y enviado al Vacío Abisal de una forma parecida a cómo Sargeras es derrotado durante la Guerra de los Ancestros.

Personalidad

Kil’jaeden no parece tener ningún problema en mantener su ego dominante respecto a su juicio. Sorprendentemente perdona a sus servidores que fallan, siempre y cuando no sean completos fracasos. Posee un modo de pensar de muy a largo plazo, y considera las pruebas individuales como nada más que los enlaces simples en las largas cadenas de mil años de sus planes. Tal vez debido a este panorama, Kil’jaeden es extremadamente tenaz y rara vez deja errores le impidan alcanzar sus metas. Si no puede conseguirlo de una forma algo que quiera, simplemente encontrará otras maneras de conseguirlo. Sin embargo, también se acuerda de personas que, ya sea con o sin intención, obstruyen sus planes, y con frecuencia intentará castigarlos brutalmente. Su mandato se realiza típicamente mediante sus secuaces o intermediarios, y rara vez uno se encuentra con Kil’jaeden cara a cara. Cuando lo hace, generalmente es para forzarlos en contra de su voluntad, o para matarlos de una vez por todas.

Constantemente permite redimirse a aquellos que sirven bajo su mando, una política que sirve para consolidar su lealtad. Kil’jaeden también considera las excusas y explicaciones de sus siervos con una cuidadosa consideración y mérito. Estas políticas están en contraste directo con el enfoque de Archimonde, que se puede resumir como “triunfar o morir”.

Considera a Velen, quien una vez fue para él como un hermano, como su archienemigo y lleva milenios persiguiendole con furia por lo que él percibe como una traición. Incluso en esta venganza, Kil’jaeden fue capaz de mantener su ego con seguridad, haciendo así su venganza sobre los draenei quizás la más terrible que con cualquiera de los otros enemigos de la Legión…

Poderes

Esta sección aborda contenido exclusivo de Warcraft RPG.

Kil’jaeden el Falsario tiene una presencia física muy adaptable y con frecuencia cambia entre varias formas. Él por lo general trata de asumir cualquier forma con la la gente pueda confiar o temer. Alcanza sus objetivos a través de una combinación de coerción sutil e intimidación descarada.

Los poderes exactos del Falsario son desconocidos. Su ultimátum a Illidan y su apariencia ante Ner’zhul y los orcos lo ejemplifica, es un maestro de las ilusiones. Kil’jaeden también ha demostrado la capacidad de controlar su tamaño total (una habilidad compartida por Archimonde), pero tal vez eso no sea el límite de su capacidad para cambiar de forma. Aunque estos son los únicos poderes observados en los últimos años, suponer que estos son los límites de su poder es un grave error. Se le atribuye que él fue quien esclavizó a los señores del terror, una hazaña que hubiera requerido una inmensa astucia e increíble magia, y su rango dentro de la Legión y de los eredar se enumera como más alto que el de Archimonde. Incluso antes de la transformación de los eredar, Velen reconoció que Kil’jaeden, así como Archimonde, era superior en cuanto a materia de lo arcano. Sin embargo, en el punto de vista de Kil’jaeden, Velen es que es el más poderoso de los tres.

Sin embargo, los plenos poderes de Kil’jaeden no se encuentran dentro de los límites de lo físico o mágico, sino en la mente. Su astucia inigualable lo colocó primero en la posición en las filas de la Legión Ardiente, y le concedieron tan acertadamente el título de Falsario. Logró la corrupción de los orcos con muy poco gasto mágico, fue un plan ejecutado casi en su totalidad gracias a la manipulación.

Al igual que con Archimonde, Kil’jaeden tiene su propia jerarquía de demonios. Los señores del terror, como Tichondrius, sirven bajo sus órdenes. Criaturas conocidas como Terrores alzados y sacerdotes de la sombra le sirven también.

Desarrollo de su carácter

Como la mayoría de los demonios, el rol original de Kil’jaeden en la historia de Warcraft fue minoritario; en este caso, fue el tutor de Gul’dan, uno de los principales personajes de Warcraft II. Después de que papel de Sargeras pasa inavertido a ser el principal antagonista de la historia, también se aumentó el papel de Kil’jaeden, en la medida en que él es ahora uno de los más importantes villanos.

Kil'Jaeden

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3 comentarios

  1. Lo siento por Kil’jaeden pero le tocara su hora pronto cuando tengamos que invadir Argus en futuras expansiones. Ya nos encargaremos de mandar al infinito el alma de Sargeras de su tumba o enterrarla para siempre. Ya lo hemos hecho con Dioses Antiguos, Titanes, Dioses del Vacio, Demonios etc. Ya les tocara su hora como a todos. Por ahora solo me resta decirles Let them come…. Frostmourne Hungers!!!!!

    • Furiak on 31 mayo, 2017 at 12:50 am
    • Responder

    entonces a mister Kiljaeden se le puede dar una visita alla a su casa me pregunto si resiviran bien el y sus compañeros familiares del.Ah no dan logro por mandarlo directo al cementerio gg.Saludos.

    • Darkwatcher on 21 noviembre, 2017 at 7:02 pm
    • Responder

    kiljaeden me parece un buen villano, me gustaria que nadie le quitaran el control de la legion

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