Ragnaros, el Señor del Fuego

RagnarosRagnaros el Señor del Fuego fue un Señor Elemental y maestro de todos los elementales de fuego. Contó con un inconmensurable poder que le permitió gobernar sobre cualquier criatura ligada al fuego desde lo más profundo de la Montaña Rocanegra durante más de trescientos años donde portaba un arma legendaria conocida como [Sulfuras, la Mano de Ragnaros].

Tras ser desterrado a las Tierras de Fuego, se alió con Alamuerte y Al’Akir para llevar el fin del mundo a Azeroth. Tras tratar de quemar el árbol del mundo del Monte Hyjal, Ragnaros fue repelido y asediado en su fortaleza de las Tierras de Fuego donde fue por fin vencido para siempre.

Características generales

  • Nombre: Ragnaros el Señor del Fuego
  • Título:   <El Señor del Fuego>
  • Género: Masculino
  • Raza: Elemental de fuego (Elemental)
  • Afiliación: Ejército de los Dioses Antiguos, Señores Elementales, Ejército de Alamuerte
  • Ocupación: Señor del Fuego, Rey Elemental de Fuego, Lugarteniente elemental, Señor Elemental
  • Localización: Plano Elemental (anteriormente en las Tierras de Fuego)
  • Estado: Fallecido (lore); Matable (WoW)
  • Allegado(s): Algunos descendientes elementales

Historia

La historia antigua

En un principio, el mundo que se conocería como Azeroth fue gobernada por los elementales. Una noble y poderoso titán tomaba forma dentro del núcleo del mundo que había consumido gran parte del quinto elemento, el Espíritu, y sin esta fuerza primordial para conservar el equilibrio, los espíritus elementales se sumieron en el caso. Los cuatro señores elementales, que cada uno gobernaba a innumerables espíritus menores, constantemente se enfrentaron entre sí en la superficie del mundo primordial. Ragnaros, Señor del Fuego abrazaba la fuerza bruta como medio para aniquilar a sus enemigos y solo deseaba hervir los mares, reducir las montañas a escombros y saturar los cielos de cenizas y ascuas, allá donde iba, de la tierra emergían volcanes que vomitaban ríos de fuego y destrucción. El resto de señores elementales albergaban un profundo odio hacia el Señor del Fuego por sus constates afrentas y ataques.

Cuando los seres conocidos como los Dioses Antiguos llegaron desde la Gran Oscuridad y establecieron su imperio, los señores elementales consideraron a los dioses antiguos como afrentas a su autoridad. Por primera vez en la historia de Azeroth, los espíritus nativos del mundo se unieron para derrotar a un enemigo común. Las tempestades de Al’Akir se unieron a los esbirros llameantes de Ragnaros, creado monstruosos torbellinos de fuego, reduciendo las ciudades del Imperio Negro a cenizas. Sin embargo, los elementales fueron incapaces de derrotar al enjambre de n’raqi y aqir, y finalmente fueron esclavizados.

Al servicio de los Dioses Antiguos, lucharon contra los titanes por la dominación del planeta y finalmente salieron derrotados de la contienda y desterrados al Plano Elemental, condenados a quedar prisioneros hasta el fin de los tiempos. Fue entonces cuando los hermanos elementales se enfrentaron entre ellos durante cinco mil años en una batalla en el núcleo del mundo. Durante el conflicto, Ragnaros atacó a Thunderaan, Príncipe del Aire que fue derrotado aunque su esencia no fue consumida completamente. Ragnaros dividió sus restos en dos partes y se las entregó a sus sirvientes Baron Geddon y Garr.

En el centro de un vasto lago de fuego en el Plano Elemental, se erige la Aguja de Sulfuron, el hogar de Ragnaros, desde donde gobierna los subterráneos con puño de hierro.

Hace trescientos años, los despiadados enanos del clan Dark Iron declararon la guerra a sus hermanos, los enanos de los clanes clan Barbabronce1Barbabronce y Martillo Salvaje, en lo que se llamó la Guerra de los Tres Martillos. El líder de los Hierro Negro, el Rey Thaurissan asedió la capital de los Martillo Salvaje, Grim Batol y la destruyó. Tras esta victoria los Martillo Salvaje y los Barbabronce decidieron unirse para atacar a los Hierro Negro para devolverles el golpe y destruir su capital, la ciudad de Thaurissan. El Rey Thaurissan, tratando de invocar un esbirro sobrenatural que desequilibrara la balanza de la guerra a su favor, hizo un llamamiento a los antiguos poderes que dormían en la corteza del mundo. Para su sorpresa, la criatura que emergió era más terrible que cualquier pesadilla que hubiera podido imaginar: Ragnaros.

Liberado por la llamada de Thaurissan, el Señor del Fuego volvió a ser un ente en Azeroth una vez más. Su renacer trajo consigo una destrucción apocalíptica que arrasó las Montañas Crestagrana y creó un volcán en el epicentro de la devastación. El volcán recibió el nombre de la Montaña Rocanegra y estaba circunscrito entre la Garganta de Fuego al norte y las Estepas Ardientes al sur. A pesar de que Thaurissan fue asesinado por el ejército que había convocado, los supervivientes de su clan conservaron la vida pero fueron esclavizados por Ragnaros y sus elementales. La mayoría permanecen en las zonas inferiores de la montaña, trabajando duramente lo que ordenan Ragnaros y sus lugartenientes. A pesar de su esclavitud, rinden culto al Señor del Fuego, al que consideran un Dios Antiguo.

Contemplando la enorme devastación que el fuego de Ragnaros había provocado y la rapidez con la que se extendía hacia las montañas del sur, los reyes Madoran Bronzebeard y Khardros Wildhammer detuvieron el avance de sus tropas y dieron media vuelta hacia sus respectivos reinos. A partir de entonces, Ragnaros trató de encontrar, desde las profundidades del volcán, la forma de llegar al Plano Elemental para reunir su ejército y arrasar Azeroth para reclamar su trono. Mientras tanto, en la Aguja de Sulfuron y por todas las Tierras de Fuego, sus príncipes elementales, sin el control de su maestro, se habían enfrascado en una guerra por la dominación. Sin embargo Ragnaros y sus enanos esclavos no estaban solos en la Montaña Rocanegra. Los orcos de la Horda Oscura se encontraban en la parte superior de la montaña, donde servían a Nefarian, el dragón negro líder del Vuelo Negro. Durante este tiempo, Ragnaros descubrió el secreto para crear vida a partir de la piedra e hizo planes para construir un ejército de imparables golems que le ayudaran a conquistar la totalidad del volcán.

World of Warcraft

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Ragnaros aparecía en World of Warcraft como el enemigo a batir en el lore primigenio cuando aún no se había implementado Guarida Alanegra, Templo de Ahn’Qiraj y Naxxramas. Se encuentra en las profundidades del Núcleo de Magma, maquinando su asalto al Plano Elemental para destruir Azeroth.

Cataclysm

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Tras ser derrotado en el Núcleo de Magma, Ragnaros fue desterrado de vuelta al Plano Elemental. Tras la devastación, se alió con Alamuerte (al igual que Al’Akir) y a su hijo Nefarian su antiguo enemigo en la Montaña Rocanegra. Desde su trono en la Aguja de Sulfuron, en las Tierras de Fuego, trató de asaltar el Monte Hyjal junto a su ejército para quemar el nuevo Árbol del Mundo que crecía en su cima.

Durante el tráiler del Parche 4.2, Thrall tiene trata de contactar con los elementos mientras se encontraba en la Vorágine. Sus plegarias son escuchadas por el mismísimo Ragnaros que se le aparece, mostrándole lo que le espera a Azeroth: la destrucción de Nordrassil, las Tierras de Fuego erigiéndose como centro de la destrucción, Orgrimmar sepultado bajo una gigantesca ola de lava y la llegada de la hora del crepúsculo.

Sin embargo la resistencia en el Monte Hyjal fue más dura de lo esperado debido a las acciones de los Guardianes de Hyjal que hicieron retroceder a los esbirros de Ragnaros de vuelta hacia las Tierras de Fuego, donde se traslada la batalla. Allí, los héroes mortales de Azeroth se encontraron con los Druidas de la Llama liderados por Fandral Corzocelada, corrompido por Rangaros y al mando de la seguridad de la Fortaleza de Sulfuron.

Durante la lucha final contra Ragnaros, hicieron acto de presencia Cenarius, Malfurion, y Hamuul, que canalizaron un poderoso hechizo que solidificó la lava que rodeaba al Señor del Fuego. Sin ningún sitio a donde huir, Ragnaros fue derrotado en una épica batalla contra los aventureros de Azeroth y, dado que murió en su Plano de existencia, las Tierras de Fuego, su muerte, al igual que la de Al’Akir, es eterna y durará para siempre. Sin embargo Cenarius avisó de que el poder primigenio de la llama de Ragnaros nunca se extinguirá del todo y algún día alguien tomará el relevo a lo que Hamuul respondió sugiriendo que a partir de ahora, el reino del fuego estará bajo constante vigilancia.

Festival de Solsticio de Verano

Durante el Festival de Fuego del Solsticio de Verano se incluyen festividades en honor al fuego entre las que se ve envuelto Ragnaros. Se incluyen bromas como el diálogo del Agostizo de verano o una guerra entre elementales que el Anillo de la Tierra intenta evitar. Al parecer, el Martillo Crepuscular intenta invocar a Ahune, el Señor de la Escarcha en el Recinto de los Esclavos al que los jugadores deben derrotar antes de que consiga la suficiente fuerza como para desafiar a Ragnaros y dar comienzo a una guerra que asolaría Azeroth.

Ragnaros

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1 comentario

    • erne en 14 diciembre, 2017 a las 7:58 pm
    • Responder

    la tisa el loco ese

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