Jun 21

Guerra de los Ancestros

La Guerra de los Ancestros (o la Guerra de los Antiguos), fue un conflicto que tuvo lugar en Azeroth hace 10.000 años y que fue el preludio de la Primera Guerra. Empezó cuando los Altonatos atrajeron la atención de Sargeras y su Legión Ardiente, y terminó con la destrucción del Pozo de la Eternidad y la devastación del continente de Kalimdor.

La Guerra de los Ancestros ha sido históricamente motivo de constante revisión por parte de Blizzard que ha cambiado su devenir hasta en 4 ocasiones, motivando numerosas incoherencias. Existen varias fuentes oficiales que narran los hechos: la de los RPG, la de la trilogía de novelas escritas por Richard. A. Knaak (El Pozo de la Eternidad, El Alma Demoníaca y The Sundering), los del manual de instrucciones de Warcraft III: Reign of Chaos y la que sigue World of Warcraft. Las principales diferencias entre ellas radican en el momento de la muerte de algunos personajes como Hakkar, la presencia de ciertas razas como los terráneos o los tauren, y la aparición de personajes provinientes del futuro como Krasus, Rohnin o Broxigar. En este sentido, Blizzard modificó en 2007 la línea temporal oficial para incluir algunos acontecimientos que hicieron cambiar algunas fechas. Los sucesos que explican la Guerra de los Ancestros fueron redirigidos hacia las novelas de Richard A. Knaak que recibieron un carácter más oficial que el resto de fuentes.

Características generales

  • Nombre: Guerra de los Ancestros
  • Localización: Kalimdor original y parte de un planeta controlado por la Legión
  • Consecuencias
    • Decisiva victoria de la Resistencia Kaldorei
    • Destrucción del Primer Pozo de la Eternidad
    • División del Kalimdor original en varios pequeños continentes
    • Creación del Segundo Pozo de la Eternidad y del Árbol del Mundo Nordrassil
  • Combatientes de la Resistencia Kaldorei
    • Resistencia Kaldorei
      • Altonatos leales a Dath’remar
      • Hermanas de Elune
    • Guardianes ancestros
      • Fuerzas de la naturaleza
        • Antárboles
        • Ancestros
        • Otros
      • Viajeros temporales
      • Vuelos de Dragón
        • Vuelo Rojo
        • Vuelo Azul
        • Vuelo Bronce
        • Vuelo Negro
        • Vuelo Verde
      • Terráneos
      • Tauren
      • Furbolg
    • Comandantes y líderes de la Resistencia Kaldorei
      • Kur’talos Cresta Cuervo
        • Desdel Ojo de Estrella
        • Jarod Cantosombrío
        • Malfurion Tempestira
        • Illidan Tempestira
        • Dath’Remar Caminante del Sol
      • Dejahna
        • Tyrande Susurravientos
        • Marinda
        • Maiev Cantosombrío
      • Krasus
        • Broxigar
        • Rhonin
      • Malorne
        • Cenarius
        • Ursoc y Ursol
        • Agamaggan
        • Aviana
      • Alexstrasza
        • Malygos
        • Nozdormu
        • Neltharion
        • Ysera
      • Dungard Ironcutter
      • Unng Ak
      • Huln Monte Alto
    • Combatientes de la Legión Ardiente
      • Legión Ardiente
        • Altonatos leales a Azshara
      • Comandantes y líderes de la Legión Ardiente
        • Sargeras
          • Archimonde
            • Mannoroth
              • Hakkar the Houndmaster
                • Azzinoth
              • Reina Azshara
                • Xavius
                • Varo’then
                • Peroth’arn
                • Lady Vashj

Cronología

Según la nueva línea temporal, Nozdormu sintió una extraña anormalidad en el tiempo proveniente de las montañas de Kalimdor y envió allí a Krasus que junto a Rhonin y Broxigar descubrieron un agujero temporal que les absorvió y envió 10.000 años atrás hasta la época en que la Reina Azshara gobernaba a los Kaldorei.

Rhonin y Broxingar contactaron con Cenarius y conocieron a su discípulo Malfurion, un elfo druida cuyo hermano Illidan formaba parte de los Altonatos. Ambos amaban a Tyrande que había curado las heridas de Broxigar, capturado por la Guardia de la Luna.

Malfurion tuvo una visión en el Sueño Esmeralda donde veía cómo los Altonatos invocaban a un gran mal desde la torre del palacio real. También sintió un disturbio agitaba el Pozo de la Eternidad, algo que su querida reina era imposible que no pudiera saber.

El responsable de esta gran actividad mágica era Lord Xavius, el sumo consejero de Azshara que había caído bajo el influjo de Sargeras, el titán oscuro líder de la Legión Ardiente. Su misión no era otra que tratar de invocarlo en Azeroth para que la Legión destruyera el mundo.

Krasus que sabía lo que ocurriría pidió ser llevado ante Alexstrasza que lo recibió en la Cámara de los Aspectos junto al resto de aspectos. Allí, no solo se encontró con los tres aspectos del resto de los vuelos sino consigo mismo de joven, Korialstrasz. Neltharion propuso crear un poderoso artefacto donde los dragones imbuyeran su poder y usarlo contra la Legión Ardiente. Krasus, que sabía que la creación del Alma del Demonio provocaría la traición de Alamuerte, trató de advertir al resto pero cayó presa de un hechizo conjurado por Neltharion y de su boca solo salieron palabras titubeantes antes de caer desvanecido.

Durante su periodo de inconsciencia, Nozdormu contactó con Krasus y le encomendó la misión de encontrar a un elfo de la noche sin especificar su nombre por lo que, en cuanto Krasus se recuperó, se marchó con su “otro yo” Korialstrasz (que no sospechaba que Krasus era su “yo futuro”) hacia Zin-Azshari. Allí presenciaron el genocidio que los demonios estaban provocando en los elfos a los que trataron de ayudar. Mientras pensaban un plan, Krasus fue arrestado por una patrulla comandada por Jarod Cantosombrío y conducido hasta Tyrande que se encontraba con Broxigar y un inconsciente Malfurion, atrapado en una prisión de cristal perteneciente a Lord Xavius por haber tratado de destruir el portal y el escudo que recubrían el Pozo de la Eternidad.

Xavius y los Altonatos consiguieron invocar a Hakkar the Houndmaster que trataron en vano de crear un vortex lo suficientemente estable como para que Sargeras pasara a través de él. El señor de la Legión envió entonces a Mannoroth el Destructor para ayudar en la tarea de crear un hechizo escudo que debilitó a los elfos que se encontraban en el exterior, especialmente a la Guardia de la Luna.

Los elfos de la noche habían acudido a Zin-Azshari alertados por la disminución del poder que recibían del pozo, pensando que su reina estaba ‘secuestrada’ por algún ente maligno. Lo que se encontraron fue el palacio con un escudo defensivo que solo se abrió para dejar salir a una turba de brujos eredar y demonios que emboscaron a los kaldorei y diezmaron sus efectivos. Al mando se encontraba Archimonde, que había sido enviado por Sargeras para reforzar las barreras mágicas alrededor del palacio e impedir asalto de la resistencia Kaldorei.

Por si esto no eran suficientes problemas, desde el cielo, Neltharion había culminado su traición y había usado el Alma del Demonio contra elfos y demonios indistintamente provocando numerosas bajas. De los elfos que quedaban, uno de los más activos era Illidan, que tras recibir las enseñanzas de Rhonin había desarrollado un arsenal de hechizos que hacían caer a los demonios con pasmosa facilidad. Su intención de acumular poder no acababa ahí. Tras llegar hasta los demonios, les confesó la existencia del Alma del Demonio con la que podrían completar el proceso de invocación de Sargeras. Este le recompensó con una nueva ‘visión’ que le dejó ciego aunque no le impidió llevar su poder a un nivel superior. La idea de Illidan era traicionar a los demonios una vez que hubiera aprendido lo suficiente de los magos eredar y apoderarse del Alma del Demonio para erradicar a los demonios una vez que estos se hicieran con el artefacto.

Lamentablemente para él, cuando los demonios se hicieron con el Alma del Demonio no se la confiaron a Illidan que tuvo que improvisar un plan para cuando Sargeras atravesara el Portal. Su idea era invocar un hechizo que revirtiera el efecto del portal absorviendo a los demonios y llevándolos de nuevo al Vacío Abisal.

En ese momento, Tyrande fue hecha prisionera y se encontró con Illidan. Horrorizada doblemente, al comprobar lo que le había sucedido a Illidan en los ojos, obligado a taparse con una venda para ocultar su carne quemada, y además por la peligrosidad de su plan. El hechizo de Illidan no tuvo el efecto deseado y pronto, ambos se encontraron rodeados de demonios.

Mientras luchaban por sus vidas, apareció Malfurion portando el Alma del Demonio, que usó para devolver a los demonios al portal por el que habían salido, no sin antes superar la persuasión al que le sometieron los susurros de los Dioses Antiguos.

Finalmente Malfurion consiguió destruir el portal y evitar la llegada de Sargeras. Sin que pudiera evitarlo, el Pozo de la Eternidad se colapsó e implosionó dando lugar al Gran Cataclismo. Viéndose en peligro, las razas de Kalimdor trataron de llegar al Monte Hyjal para ponerse a salvo del desastre. Entre ellos, viajó Illidan que había tomado siete viales de agua del Pozo de la Eternidad antes de su destrucción y los usó en Hyjal para crear un nuevo pozo. En pleno acto, fue descubierto por Jarod Cantosombrío y se desató una lucha que acabó con varios elfos muertos e Illidan condenado a permanecer encarcelado en los túmulos de Hyjal.

World of Warcraft

Esta sección aborda contenido exclusivo de Cataclysm.

La Guerra de los Ancestros es parcialmente jugable en las mazmorras que se implementaron en las Cavernas del Tiempo en el Parche 4.3. Un año antes de su implementación, Tom Chilton, el diseñador jefe de Blizzard, ya dio pistas sobre el desarrollo de la historia que luego se amplió a varias mazmorras más. En ellas, los jugadores deben viajar al pasado y robar el Alma de dragón en El Pozo de la Eternidad de la corte de la Reina Azshara.

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